La criminalidad sigue creciendo en todo el mundo: principales causas y delitos

La criminalidad sigue creciendo en todo el mundo: principales causas y delitos

Durante muchos años se ha explorado qué es lo que motiva las conductas antisociales, o conductas delictivas. Y aunque algunas razones parecen exploradas a fondo, lo cierto es que sigue sin haber un denominador común universal que sirva, actualmente, para explicar todas las formas de crimen. Lo que no puede negarse es que estas conductas, no solo en países tercermundistas sino en todo el mundo, no han hecho más que crecer en la última década.

¿Qué motiva a la criminalidad?

Las razones por las que se genera delincuencia son demasiado diversas. El concepto de delito versa sobre la comisión de actos que están fuera de la legalidad. Esta falta puede poner en riesgo la vida de la persona, o las personas involucradas en el acto, o bien, transgredir el orden, ya sea público o privado, por ello, los delitos son objeto de sanción penal.

Como se puede deducir a partir de esta definición escueta, el crimen puede estar ocasionado por motivos que pueden ir desde lo psicológico hasta lo económico. En efecto, esta última es la razón por la se ha señalado que los crímenes en el tercer mundo son tan altos. Las poblaciones con menor acceso a bienes y servicios, y en estado de pobreza, pueden verse necesitadas de delinquir.

Las razones por las que el crimen se ve relacionado con la pobreza, como es razonable, van más allá únicamente de la necesidad de dinero. En general, la educación orienta a las personas para controlar impulsos, actitudes violentas o cualquier otra forma de comportamiento potencialmente delictivo. Al haber poblaciones sin acceso a este servicio, es más probable que puedan delinquir.

Los crímenes en países del primer mundo, como España, suelen tener mayor relación con problemas psicológicos o psiquiátricos, que con acceso a recursos económicos. Ejemplo de ello es que, de los 2 millones de infracciones penales del 2019, menos del 5% son robos intimidatorios, menos del 2% accesos no autorizados al hogar, y menos del 5% son robos de automóviles.

De esto puede deducirse que las sociedades primermundistas son sustancialmente más seguras que las tercermundistas. Asimismo, que los crímenes en las primeras son más específicos, en tanto que en las segundas son más relativos con estados generales de las sociedades.

Tipos de crímenes, profundizando en el problema

En este sentido, la criminalidad en países primermundistas, se explica más por otros aspectos sociales que por motivaciones económicas. Siguiendo este orden de ideas, los delitos relativos con los asaltos sexuales, homicidios, femicidios y otras causas de infracciones respecto a la ley, parecen ser más frecuentes que los demás. Pero este tipo de delitos guardan mayor relación con los estados psicológicos del criminal.

En efecto, las conductas antisociales son parte de un problema social mayor que debe recibir mejor atención. A pesar de todo, la buena noticia es que países como España han logrado contener el crecimiento de las formas de crimen más graves, como es el caso de los homicidios. Éstos han mostrado una curva descendente para el primer trimestre de 2020.

Por otra parte, el Ministerio del Interior ha empezado a contar en las estadísticas, de forma muy reciente, los crímenes cometidos con fines sexuales, los cuales se han dividido en varios tipos dependiendo de la naturaleza de la agresión. Los secuestros son otra modalidad de crimen que ha empezado a considerarse de manera relativamente reciente, de modo tal que es ahora que se vislumbran pistas sobre sus causas y consecuencias.

Se debe tener en cuenta que hay muchísimas infracciones, las cuales se encuentran agrupadas en el número de los 2 millones, que fueron cometidas sin haber una intención, premeditación o alevosía por parte del infractor. Ejemplo de ello son las infracciones de coches, accidentes de tráfico o, en general, accidentes que son tipificados como crímenes.

Esto sitúa el plano de los tipos de crímenes como una sucesión compleja de hechos, que resulta difícil considerar de manera uniforme. En todo caso, los tipos de crímenes más graves y generalmente considerados como tales, son los de violencia sexual, homicidios, femicidios y otras formas de agresividad que comprometan la vida de las personas.



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