El Covid-19 no tomó vacaciones; Europa ve rebrote con temor

El Covid-19 no tomó vacaciones; Europa ve rebrote con temor

El regreso de la pandemia a Europa, España en particular, está generando un escenario preocupante, mientras la población no oculta su temor ante la posibilidad de que se generalicen de nuevo las restricciones y los confinamientos.

 


Nadie esperaba que el Covid-19 volviera tan pronto y con tanta intensidad después de la primera ola que comenzó en marzo y que golpeó a España con una fuerza inusitada durante casi cuatro meses. Son muchos los factores que explicarían este resurgimiento del virus.

 

Una de las causas principales es la irresponsabilidad social, que sigue presente sobre todo en reuniones de familiares o amigos, celebraciones de bodas y bautizos, fiestas ilegales y botellones (consumo de alcohol en grupo en la vía pública).

 

En estos eventos, muchos de los participantes no guardan la sana distancia y suelen prescindir del cubrebocas. Son sectores minoritarios, pero con un alto potencial de contagio.


Los expertos también señalan la falta de rastreadores, la débil atención médica primaria y el hecho de que España haya acelerado excesivamente su salida de la cuarentena para enfrentar cuanto antes el apagón económico y las pérdidas del sector turístico, que finalmente se ha visto severamente dañado por el resurgimiento del Covid-19 y la caída de los visitantes.


Pero no es sólo España. Otros países europeos como Alemania, Francia, Grecia, Italia o Bélgica experimentan también un rebrote de la pandemia, lo que está provocando el reforzamiento de las medidas de prevención.


"Vamos a tener que vivir con este virus durante mucho tiempo (...) La situación sigue siendo grave. Tómenselo en serio", advirtió recientemente la canciller alemana Angela Merkel, tras subrayar que la pandemia podría empeorar.
En España, esta segunda oleada no se perfila tan dramática como la primera. La crisis sanitaria sigue siendo muy inquietante y los expertos no descartan ningún escenario, pero el número de fallecidos y contagiados es por ahora considerablemente más bajo y también está siendo menor el impacto social y económico.
Madrid, Cataluña, Aragón, el País Vasco, Baleares, Andalucía y Valencia son algunas de las comunidades más tocadas por el repunte, lo que ha obligado a la adopción de medidas extraordinarias, como el cierre de locales de ocio nocturnos, la reducción de aforos en ciertos establecimientos, la prohibición de fumar en los espacios públicos si no hay distancia de seguridad, el uso obligatorio de mascarillas en las calles, la limitación de los grupos a un máximo de 10 personas, la restricción de la movilidad y las visitas a las residencias de ancianos y, en los casos más graves, el confinamiento de las localidades más afectadas. Todo mientras suben los controles policiales para sancionar a los infractores.
"No se ha invertido nada, no se ha hecho ninguna prevención y creo que pensaban que el coronavirus no iba a volver, o que iba a volver muy disminuido. No ha sido así y estamos en un momento en que la economía manda. La inversión a posteriori fue en equipos, pero los protocolos de actuación se han hecho de forma muy débil", señala a EL UNIVERSAL Juan José Llavador Ros, médico especialista en Anestesiología y Reanimación y que habla con doble conocimiento de causa, porque tuvo el coronavirus.
"Me preocupa que no haya rastreadores, concretamente en la Comunidad de Madrid, que no ha invertido todo el dinero que debería y que tiene abandonada la atención primaria, que está desbordada. Mi mujer es médico de familia y se acaba de incorporar al trabajo, con miedo", agrega y apunta a los burócratas. "Al final queda claro que no estamos entrenados para las emergencias. Un gerente o un jefe de servicios no tienen experiencia en estos temas y probablemente tampoco tengan la capacidad de autonomía para organizar. Ellos gestionan dineros y hospitales. Y creo que se les desbordó el almacén".
Hace referencia a Madrid, una de las regiones más afectadas. "En Madrid estamos sufriendo una privatización continua del sector sanitario. Con la excusa del Covid lo único que han hecho es suspender cirugías. En el hospital público de Móstoles [en Madrid], donde trabajo, la lista de espera de cánceres que se deben operar llevan un mes de retraso y las cirugías habituales se han retrasado lo indecible. ¿Qué es lo que va a pasar? Que estos casos se van a derivar a los hospitales privados, con el negocio subsecuente (...) 2021 va a ser un año Covid".
El repunte de las infecciones y el descontrol de algunos de los brotes en España han provocado un retroceso generalizado, con el regreso de varias zonas a fases anteriores y confinamientos focalizados. La descoordinación entre las comunidades autónomas que actúan de manera independiente, luego de que el gobierno central haya delegado en ellas el manejo de la crisis sanitaria y el hundimiento del sector turístico, que aporta más de 12% al Producto Interno Bruto (PIB), contribuyen a enturbiar aún más el ambiente. Se suma la incertidumbre sobre cómo será el regreso a clases.
Las aulas no han desempeñado un papel importante en la propagación del coronavirus, pero hay cada vez más evidencias de que los jóvenes infectan a otras personas en reuniones sociales, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Las autoridades españolas no se ponen de acuerdo sobre cómo garantizar la seguridad sanitaria en los colegios, lo que ha provocado la queja de muchos padres y la protesta de los profesores que, entre otras carencias, denuncian la falta de personal para cumplir con las medidas de prevención. Los estudiantes han convocado a una huelga a mediados de septiembre para protestar por las condiciones en las que dará comienzo el curso escolar. En algunas comunidades, como Madrid, el profesorado planea cesar sus actividades a finales de septiembre para expresar su inconformidad.
En agosto, España se ubicó a la cabeza de Europa con el mayor número de contagios, por lo que el país ibérico está vetado para los ciudadanos de buena parte del continente al no ofrecer suficientes garantías en materia de seguridad sanitaria. Pero en otros países europeos, la situación también preocupa.
El director regional de la OMS para Europa, Hans Kluge, señaló que en más de 50% de los territorios europeos el aumento de la tasa de incidencia fue superior a 10%, lo que indica un repunte generalizado de la epidemia. "El virus no ha estado durmiendo en el verano; no se tomó vacaciones, y eso es algo que estamos viendo en estos momentos", dijo el miércoles Andrea Ammon, directora del Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés).
"Hemos visto esta semana que la tasa de notificación en los países de la Unión Europea y el Área Económica Europea y Reino Unido es ahora de 46 por cada 100 mil habitantes. Recordarán que en un punto estuvimos por debajo de los 15, así que hay un incremento y lo hemos estado viendo por más de cinco semanas... Estamos casi de regreso a los números que vimos en marzo".



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