Teoría de los juegos para la toma de decisiones

Teoría de los juegos para la toma de decisiones

La teoría de los juegos es una rama de las Matemáticas que explica métodos de actuación y comportamiento de personas en base a predicciones de cómo van a ser las actuaciones de otros participantes en una determinada circunstancia de un determinado juego estratégico.

Esta teoría supuso en su día una revolución para la economía. Gracias a ella se establecen modelos de cómo afecta a la economía no tanto lo que vamos a hacer, sino qué vamos a hacer teniendo en cuenta lo que pensamos que harán los demás, a la vez que los demás actuarán pensando según crean que van a ser nuestras actuaciones.

Se trata, por poner un ejemplo práctico, de la lógica que usamos siempre que interactuamos con otro ser humano cuando tratamos de quedarnos con el último trozo de un pastel o hacemos un favor a alguien esperando que nos lo devuelva en un futuro.

Uno de los primeros usos codificados de esta teoría fue en la Segunda Guerra Mundial, en donde los ejércitos británico y americano utilizaban las primeras computadoras para probar modelos que utilizaban la teoría de los juegos y decidir si debían atacar al enemigo, dónde y cuándo.

En el día a día de las empresas, esta teoría puede aplicarse, por ejemplo, en el lanzamiento de un producto. Supongamos que la compañía A y la compañía B tienen previsto lanzar al mercado dos productos similares y ninguna de las dos tiene clara la fecha de lanzamiento.

Ambas compañías pueden pensar que una u otra pueden tener ventajas o desventajas según sean la primera o la segunda en lanzar el producto al mercado: ¿qué resulta más ventajoso, ser el primero o ser el segundo? El producto puede tener errores o problemas y si es el primero, le damos toda la ventaja a la competencia para mejorar y solucionar esos problemas...

Otra cuestión en este caso: ¿qué precio debe tener? Si el primer producto tiene un precio, el segundo puede lanzarlo al mercado más barato. 

Todas estas valoraciones deben ser tenidas en cuenta antes de tomar una decisión. Es bastante clarificador este ejemplo y parece que es el día a día de muchas empresas. Como puede verse, esto puede extrapolarse a las decisiones de muchas corporaciones e, incluso, de muchos gobiernos.

La teoría de los juegos incluye conceptos como el equilibrio de Nash, según el cual todos los jugadores han tomado una decisión y no pueden cambiarla sin empeorar su bienestar. Este concepto puede aplicarse, por ejemplo, para regular situaciones de competencia entre empresas y diseñar adjudicaciones públicas. Al tener en cuenta el equilibrio Nash pueden evitarse oligopolios, buscando fórmulas para prohibir y evitar que se pacten precios entre las partes.

Pero tal vez el concepto más conocido es el dilema del prisionero en el que se saca como conclusión lo importante que puede llegar a ser la cooperación entre diferentes entes para lograr un mayor bien común.

La teoría de los juegos es una de las partes de la investigación económica que más atención y desarrollo está recibiendo en los últimos años. Además, las aplicaciones son infinitas y abarcan todo tipo de empresas: desde una pequeña tienda de ropa que piensa en abaratar los precios por la competencia de las grandes cadenas y debe pensar en la tienda de ropa pequeña que hay en la otra esquina; hasta una multinacional del automóvil que está pensando en invertir cientos de millones de euros en el desarrollo de un coche eléctrico y necesita saber tanto el retorno de su inversión como el riesgo según lo que puede hacer la competencia.

Evidentemente, a nivel empresarial, las decisiones serán más acertadas y fiables si las hacemos basándonos en datos estadístico u otros conceptos matemáticos; y siempre teniendo en cuenta que pueden influir otros factores si al final las cosas acaban saliendo mal.

La importancia de esta teoría en la empresa tiene otro ejemplo destacado. En la mayoría de empresas de gran tamaño existe un departamento de análisis de riesgos que analiza constantemente todos los datos sobre competencia, estudios de mercado, evolución de las ventas, etc. y está analizando constantemente en qué situación se encuentra la empresa, analizando su riesgo.

Comportarse en función de lo que creemos que va a hacer nuestro competidor es tan innato en el humano como lo es en el mundo animal, pero también, como hemos visto, en la gestión estratégica.

También podemos extrapolar este tipo de estrategias a pequeñas y medianas empresas de acuerdo con las posibilidades económicas y medios disponibles de cada organización.

Podemos tomar nuestras decisiones en base a la intuición y la experiencia, pero las decisiones siempre serán más acertadas y fiables si las hacemos basándonos en la estadística y otros conceptos matemáticos.

Se dice que la información es poder. Y en este caso, es el poder de tomar buenas decisiones.



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