Salvar el turismo

El coronavirus  ha llegado para trastocarlo todo convertido además en un enigma acerca de cuánto tiempo deberemos convivir con  él y sin contar con la famosa vacuna, vamos sin aplicárnosla, porque podría estar vigente este próximo otoño  (una vez sea comprobada su efectividad) sin embargo, pasará tiempo para que cada uno de nosotros la tengamos aplicada.

Significa de uno a cuatro años en el mejor de los casos siempre y cuando la OMS logre sostenerse como árbitro de la salud y las grandes potencias no actúen por su cuenta de forma unilateral como lo ha hecho el presidente Donald Trump acaparando toda la producción de remdesivir -hasta octubre- para beneficio exclusivo de los pacientes en la Unión Americana que luchan por su vida ante el SARS-CoV-2.

            Mientras transitamos en la nueva normalidad deberemos acostumbrarnos a traer mascarilla por nuestra propia salud y bienestar de los demás, hace unos días 239 científicos de todo el mundo enviaron una carta dirigida a Tedros Adhanom, titular de la OMS, para solicitarle que corrija sus informes dado que han encontrado evidencia de que no solo las gotículas mayores expelidas por la boca de los infectados por coronavirus pueden transmitirse a otras personas porque permanecen suspendidas un tiempo en el aire y en las superficies, sino también las gotículas más pequeñas.

            El coronavirus tiene una transmisión área importante de allí que arguyen la relevancia de vigilar el aire acondicionado, mantener los sitios abiertos y sobre todo usar mascarilla.

            Hacerlo durante el verano con calores insoportables resulta chocante, lo sé pero es por nuestra propia protección, al menos en Europa así se entiende y no son pocos los países como España en los que multan a las  personas que no llevan el cubrebocas;  en el transporte público está prohibido subir a las personas sin la mascarilla.

            Este verano sin duda no será igual a ningún otro, de hecho no lo está siendo, si bien Europa vuelve a su “nueva normalidad” con muchos rebrotes en varias partes obligando a  cuarentenas selectivas: edificios, empresas, comarcas, barrios o hasta ciudades, la esperanza en  los empresarios primordialmente micro, pequeños y medianos pasa por salvar el verano con la llegada de turistas.

            El mayor talento de Europa es su turismo, su llamada industria sin chimeneas, que genera miles de millones de dólares de ganancias anualmente a tal grado que seis de los diez países más visitados del mundo están geográficamente localizados en Europa: Francia, España, Italia, Turquía, Alemania y Gran Bretaña.

Y de los diez países con mayor captación de divisas por derrama turística, de éstos, cuatro son precisamente europeos: Francia, Reino Unido, Italia y Alemania.

A COLACIÓN

            Para países como España o México que destacan en el pódium de los  diez más visitados del mundo, la industria del turismo es relevante y requerirá de  planes agresivos para vitaminarla en esta pandemia.

¿Qué pasará con el turismo en la era postcoronavirus? Para Adolfo Favieres, embajador del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC, por sus siglas en inglés) es la pregunta “del millón” porque hacer una previsión sobre un escenario que nunca ha ocurrido con esta virulencia, “podría resultar más una profecía” que una previsión.

Hace unos días atrás platiqué con Favieres y me compartió datos del Consejo Mundial que ayudan a “situar el dramatismo del momento” por ejemplo: el turismo en 2019 supuso más del 10% del PIB mundial y creció -esto es importante- a un ritmo en términos relativos un 40% más alto que el crecimiento de la economía global.

Para el fundador del grupo Occidental  Hoteles es menester recordar que el año pasado uno de cada  cuatro puestos de trabajo creados correspondieron al sector de viajes y turismo que cuenta con 330 millones de trabajadores; aunque por la crisis derivada del coronavirus, unos 75 millones perderán sus empleos, en el ámbito de competencia del turismo.

“Ahora vamos a empezar un ciclo nuevo completamente distinto aquí cabrían las teorías desde la de John Maynard Keynes hasta la de Jean-Baptiste Say”, comentó.

Lo lógico, defendió Favieres, es que habrá una recuperación del turismo, aunque “sabemos que las economías van a salir muy tocadas” desde la macroeconomía a la microeconomía.

“Yo creo que  primero se despertará el turismo doméstico, es decir, cuando hablamos de turismo instintivamente nos posicionamos para hablar del turismo internacional pero los datos que tenemos en el Consejo es que el turismo internacional es el 28% de todo el gasto turístico; entonces,  el 72% es gasto del turismo  doméstico, yo creo que primero despertará el turismo doméstico luego llegaríamos a una segunda etapa con el turismo regional entendido con las regiones de Europa, África, Oriente Medio, América, etcétera”, me dijo el empresario español.



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