¿Qué esperamos de un abogado?

Los abogados debemos estar conscientes y reflexionar que, para hacer bien nuestro trabajo, no basta con ganar los juicios o dar los resultados que para nosotros son los más óptimos y benéficos para nuestros clientes, sino que, más importante aún, nuestros servicios giren alrededor de los deseos y aspiraciones de quienes nos contratan.

Los postulantes y demás profesionales del derecho, creemos que lo único que tenemos que hacer para hacer bien nuestro trabajo es conocer perfectamente la ley y saberla aplicar en los asuntos que están bajo nuestro patrocinio, por lo que nos esforzamos en tomar cursos, especialidades y posgrados con la finalidad de afianzar y actualizar nuestros conocimientos, en el área del derecho en la que ejercemos.

Sin embargo, los abogados perdemos de vista que la verdadera razón de ser de nuestro trabajo es *la satisfacción del cliente*, por ello, resulta fundamental conocer que es lo que este busca de nosotros, para poder así definir nuestros servicios, poniendo siempre en el centro de estos, sus deseos y esperanzas.

En la gran mayoría de las veces, los clientes esperan sentirse atendidos por sus abogados, que estos sean empáticos con sus preocupaciones, que se involucren en sus problemas y no que los vean desde la distancia, bajo el pretexto del telón del profesionalismo.

Desean que el abogado les explique, en un lenguaje sencillo y comprensible, la situación legal en la que se encuentran y, con toda honestidad, cuales son las oportunidades que tienen de obtener resultados favorables, así como, cuales son las consecuencias negativas a las que se enfrentan.

Muy importante también, el cliente espera que el abogado lo mantenga continuamente informado de los avances de sus asuntos.

Desde esta perspectiva, el abogado no sólo tiene ante sí el reto de ser excelente en las cuestiones técnicas de la profesión, sino también, igual o más de importante, en la atención a su cliente.

Nos encontramos ante un momento de grandes transformaciones en el ámbito del derecho, las cuales exigen a los abogados profundos cambios en la manera de pensar, estudiar, interpretar, argumentar, resolver problemas legales y estructurar sus servicios, debiendo tener siempre, como centro de todo, al cliente.

Como siempre un placer saludarlo esperando que estas pocas letras hayan sido de su agrado y sobre todo de utilidad ¡Hasta la próxima!



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