¿Qué es la anovulación y como afecta mi fertilidad?

VENCIENDO A LA INFERTILIDAD

Los trastornos ovulatorios se pueden identificar en 18 a 25 por ciento de las parejas que presentan infertilidad. En la mayoría de los casos las mujeres presentan oligomenorrea, definida como la menstruación que ocurre en intervalos mayores de a 35 días. Aunque la ovulación puede ocurrir ocasionalmente, la concepción espontánea es poco probable.

Clasificación

La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica la anovulación en 3 categorías:

?Tipo 1: anovulación hipogonadal hipogonadotrópica (amenorrea de origen hipotalámico-hipofisiario)

?Tipo 2: Anovulación normogonadotrópica normoestrogénica (principalmente síndrome de ovario poliquístico). Esta es la causa más común de anovulación.

?Tipo 3: anovulación hipoestrogénica hipergonadotrópica (falla ovárica precoz)

Anovulación de origen hipotalámico-hipofisiario

El hipotálamo es una glándula del sistema endócrino cuya función es primordial en la ovulación ya que a través de la producción de la hormona reguladora de la secreción de gonadotrofinas (GnRH) se encargará de estimular la producción de la hormona folículo estimulante (FSH) y la hormona luteínizante (LH) por parte de la glándula hipófisis. Estas a su vez son cruciales en el desarrollo del ciclo menstrual y de la ovulación.

A la falla de alguna de estas glándulas se le conoce como “hipogonadismo hipogonadotropo” con sus respectivas consecuencias; amenorrea (ausencia de menstruación), oligomenorrea y anovulación.

Esta entidad abarca entre 5-10% de las causas de anovulación en la mujer. Se clasifica en primaria (cuando la mujer nunca ha tenido una menstruación) la cual puede relacionarse a algunos defectos congénitos como el síndrome de Kallman y secundaria (cuando se han tenido menstruaciones y posteriormente desaparecieron) donde las causas son por diversas como desórdenes alimenticios (desnutrición, anorexia), estrés, actividad física, traumatismos, entre otros. Para su diagnóstico resulta indispensable la evaluación de los elementos anteriormente mencionados a través de un perfil hormonal.

Síndrome de ovario poliquístico

Se considera a este síndrome como la endocrinopatía más frecuente en las mujeres en edad reproductiva y a su vez es la segunda causa más frecuente de amenorrea (siendo el embarazo la primera). Está presente en 70-80% de las mujeres con oligomenorrea y en un 25% de las mujeres con amenorrea.

Se considera un estado de anovulación crónica cuya etiología exacta no se ha determinado, pero si se han descrito varios procesos que contribuyen a su desarrollo principalmente niveles más elevados de hormona luteinizante lo cual tiene como consecuencia una producción excesiva de andrógenos y niveles disminuidos de hormona folículo estimulante, por lo que no se produce un adecuado proceso madurativo del óvulo y por ende, no será liberado.

Además de la ameno/oligomenorrea, se han descrito algunos otros hallazgos relacionados a SOP como hirsutismo (vello facial), acné, obesidad, resistencia a la insulina, dislipidemia e infertilidad.

Falla ovárica precoz

Se le conoce así al cuadro caracterizado por la aparición de la menopausia antes de los 40 años de edad. Se presenta en solo 1% de las mujeres pero se le atribuye el 5% de las causas de anovulación. En la mayoría de los casos la reserva folicular se agota debido a una pérdida acelerada en el transcurso de la vida fértil, aunque en la mayoría de las ocasiones que se identifica este cuadro la causa es desconocida. Se ha descrito también su aparición en pacientes que se han sometido a tratamientos contra el cáncer (quimioterapia, radioterapia). En estos casos, reestablecer la función ovárica no es del todo factible, por lo que casi siempre es recomendable en estas circunstancias la realización de fertilización in vitro cuando la pareja desea el embarazo.

Abordaje y recomendaciones

Siempre es importante que sea el médico especialista quien realice el abordaje y las intervenciones pertinentes en la paciente con anovulación, más aún cuando el motivo de la atención médica es la infertilidad.

El objetivo principal será inducir la ovulación, siempre y cuando se tengan en cuenta los aspectos esenciales:

• El método seleccionado debe basarse en la causa subyacente de la anovulación y siempre considerar la eficacia, los costos, los riesgos, la carga del paciente además de las posibles complicaciones asociadas con cada método.

• Las mujeres con trastornos ovulatorios deben someterse a estrategias convencionales de inducción de la ovulación antes de considerar las tecnologías de reproducción asistida ya que las tasas de éxito son buenas y si un médico experimentado las controla, las tasas de complicaciones son bajas



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