Los poderosos el destino y el olvido

“Todo lo que nace en el Universo nace para morir”, “la eternidad sólo existe, si es que existe; es en ese misterio al que denominamos Universo”; todo lo demás es relativo, efímero, o como mucho, “duradero pero para un tiempo determinado por eso mismo… el tiempo”. Vienen a mi memoria varios individuos muy poderosos; uno fue Alejandro “el macedónio” o el “Magno”; de corta vida, vertiginosa y de gran conquistador, de uno de los grandes Imperios antiguos; al final muere joven, sin descendencia, los sepultan en un más que majestuoso sepulcro, pero que al final desaparece el mismo y hoy, ni saben donde yacen sus restos. Otro, fue el que se denominó como “hijo del cielo” y cuya singularidad le llevó, a ser el único en su vasto Imperio (usurpado a otro) en emplear el más lujoso tejido de seda y de color amarillo; condenando a muerte a cualquiera de sus súbditos que osase emplearlo; y el que en su desmesurado orgullo, mandó edificar “la Ciudad Prohibida” (1) y sede de su persona y descendientes, en Beijing (Pequín); y para lo que sacrifica la mayor parte de las riquezas de aquella ya “inmensa China”; al final tiene que huir cuasi solo, ya que le acompaña sólo un esclavo, que le, “ayuda a suicidarse”, con el “lujosísimo cinturón o fajín de su exclusivo vestido de seda amarilla, que lo acompañó hasta la muerte”. Mientras escribo no recuerdo ni su nombre, pero el que para mí, no merece ni el recordarlo.

En estos días en que escribo, he visto un documental, en el que aparece una isla griega, famosa en su tiempo por la fama de su riquísimo propietario, que lo fue, el más rico de su época, y que fue toda ella en el pasado siglo veinte; hoy salvo minorías, (seguro que la juventud ni puta idea del individuo y sus descendientes) nadie recuerda al nuevo “Aristóteles-Sócrates”, cuyos restos yacen en dicha isla, por deseo propio, y les acompañan, los de sus dos únicos hijos, puesto que al final, la “universal heredera”, lo fue una nieta que ni conoció; pero que al final se la ha vendido, a un miembro de la nueva nobleza Rusa; y digo nobleza, por cuanto yo considero a la actual Rusia, como una copia o réplica de la de los antiguos, zares, puesto que los comunistas que les sucedieron, al final vuelven a considerarse, como aquellos y encabezados por el nuevo zar, cuyo nombre y como sabemos es Putin. La isla es así.

            “La isla de Skorpios (en griego, S???p???) es una pequeña isla privada griega localizada en aguas del mar Jónico, cerca de la costa occidental de Grecia, y muy cerca de la costa oriental de la isla de Léucade. Según el censo de 2001 tenía una población de dos habitantes. Administrativamente pertenece a la municipalidad de Meganisi, en la prefectura de Léucade. La isla tiene una abundante forestación que incluye coloridas especies de árboles. Es conocida por haber sido la isla privada del magnate Aristóteles Onassis; en la misma celebró su segundo matrimonio con la ex primera dama estadounidense Jacqueline Kennedy Onassis, el 20 de octubre de 1968. Al fallecer Onassis, la isla fue heredada por su hija Cristina, y a su vez al fallecer esta, por su nieta Athina Roussel. Los Onassis están enterrados en esta isla. Actualmente, la isla es propiedad de Ekaterina Rybolovleva, hija del magnate Dmitry Rybolovlev, quien la compró a la heredera de Onassis”. Los comunistas de la URSS (los jefes claro está) se apoderaron de todas las riquezas de la inmensa Rusia y de ahí lo de “magnates” y no “mangantes”, que es la denominación que merecen.

Reitero que el citado magnate, es de la nueva “nobleza rusa”, o sea de los que se han repartido “la Rusia comunista”. El que intuyo facilitó el dinero para un capricho de su “princesa”; ya que les debe ser poco, “las propiedades de las estepas o taigas rusas y por ello, compraron la meridional isla griega”, en la que sí, la han recuperado del ya pronunciado olvido o abandono, de la citada nieta del magnate griego. Y los nuevos propietarios, mantienen en la actualidad treinta y siete empleados, que se ocupan de mantener la isla, como la tuvo el griego, pues eso sí, han respetado todo lo que él hizo en la misma, más lo nuevo que han hecho los nuevos propietarios, que dicho sea de paso no es que acudan mucho a su isla; pero eso sí… “vestirá muchísimo, presumir de esa propiedad en las posibles reuniones del resto de grandes duques y príncipes nuevos, de la enorme y eterna madre Rusia; o de todas las Rusias, del anterior Imperio Ruso”.

Curiosamente el griego ya comentado, no pasará a la historia por esa y otras compras, pero sí dejo un terrible legado como verdad indiscutible para el mundo de su tiempo, e incluso del actual; y seguro que para mucho del futuro, puesto que dejó dicho lo siguiente. “En este mundo todo se compra con dinero, y lo que no se compra con dinero… se compra con más dinero”; lo supo desde muy joven; y lo practicó toda su vida, “comprando tantas cosas”, unas que sabemos; y otras, que nos imaginamos, por lo evidente de las mismas; pero así es la vida por muchas vueltas que le demos. Amén.

(1) La Ciudad Prohibida es un complejo palaciego situado en Pekín, capital de China. Durante casi quinientos años, desde la dinastía Ming hasta el final de la dinastía Qing, fue la residencia oficial de los emperadores de China y su corte, así como centro ceremonial y político del Gobierno chino. Había en ella miles de sirvientes o esclavos, entre ellos “miles de eunucos”, amén de la numerosa guardia, “del hijo del Cielo”. En la actualidad es una atracción turística que alberga el Museo del Palacio. Construido entre 1406 y 1420 por orden del emperador Yongle, el complejo actual consta de 980 edificios y ocupa una superficie de 72 hectáreas. O sea una gran ciudad y además amurallada. Donde y en uno de sus lagos, hay hasta “un barco de lujoso mármol, bastante grande”, capricho de la última emperatriz, que se gastó en el capricho, lo que había destinado para modernizar la flota; mientras las “potencias occidentales y Japón”, se apoderaban del imperio; tras el que vino la república, y la desaparición de la última dinastía. Gran parte de ello, lo relata, la famosa película, “El último emperador”, que seguro ha visto, “medio mundo y parte del otro medio”. Como digo al principio… “todo nace para morir”.

Antonio García Fuentes



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