Los contagios a la alza. No se ve cuando mejorarán las cosas.

La resiliencia como principal habilidad para la supervivencia

La información y estimaciones oficiales que predecían que el número de contagios irían a la baja en el mes de Mayo y que volveríamos a la “normalidad” para Junio fallaron rotundamente (claro, el gobierno muy probablemente se excusará en que la culpa es de la población que no siguió las indicaciones). Como sea, la realidad es que, en este momento hay más peligro que nunca en salir y volver a nuestras actividades, aún siguiendo las medidas de, sana distancia, lavado frecuente de manos, uso de cubre bocas, etc., y, sin embargo, no hay de otra, tenemos que trabajar y conseguir ingresos. Ya no podemos quedarnos más tiempo en aislamiento. Se trata de sobrevivir.

Los meses de aislamiento y parálisis de actividades consideradas como no esenciales, no lograron que disminuyera la curva de número de contagios. Lo que sí consiguió fue, colapsar la economía, la quiebra de muchas empresas, innumerables desempleos y una tremenda crisis humanitaria colmada de desesperación, ansiedad, depresión, incertidumbre y, sobre todo, miedo a no saber que va a suceder, cuando terminará esta pesadilla, en que momento podremos volver a la normalidad, y, si es que todavía existirá eso a lo que llamamos “normalidad”.

El panorama se ve desalentador. Los mexicanos no sólo tenemos el riesgo de morir por la enfermedad, sino también, el de perder todo nuestro patrimonio, negocios e ingresos.

Es en este momento cuando en realidad se pone a prueba nuestra capacidad para adaptarnos positivamente a las situaciones adversas, superarlas, aprender de ellas y seguir adelante, sin perder el entusiasmo por la vida. Es lo que la psicología ha definido como “resiliencia”.

Se refiere a la capacidad de las personas de sobreponerse a momentos críticos y adaptarse luego de experimentar situaciones negativas. Se trata de la aptitud caracterizada por su postura ante la superación de una adversidad y de mucho estrés, con el fin de pensar en un mejor futuro.

“The International Resilience Project” en Canadá, la ha definido como *una capacidad universal que permite a una persona, grupo o comunidad, prevenir, minimizar o superar los efectos perjudiciales de la adversidad*.

La buena noticia es que la resiliencia no es algo con lo que se nace, es una habilidad que puede ser aprendida. Su base son los valores, siendo el más importante *la Fe*

Entendida *la Fe* como, la convicción y certeza de que todo es posible, es la plena confianza de que somos capaces de logar todo aquello que nos propongamos, que no existen barreras para alcanzar nuestros objetivos y, que la situación por la que estamos cruzando, por más mala que sea, se solucionará y el individuo volverá a disfrutar la vida con plenitud.

La resiliencia nos permite ser dueños de nuestros pensamientos y decidir cómo reaccionar ante cualquier dificultad que se presente en nuestras vidas, es pues, el poder de gobernar nuestras emociones y sentimientos y no que ellos nos controlen a nosotros.

Todos los seres humanos tenemos la capacidad para integrar la resiliencia a nuestras vidas, depende de cada uno de nosotros el hacerlo. Hoy es más importante que nunca.

Como siempre un placer saludarle, esperando que estas pocas letras hayan sido de su agrado y sobre todo de utilidad ¡Hasta la próxima¡



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