LAS PREGUNTAS DE LA VIDA

PERSPECTIVA

Hace ya algunos años llegó a mis manos el libro Las Preguntas de la Vida, de Fernando Savater. El título me inspiró y tuve una seria intención de leerlo, quizás para comparar las preguntas que el catedrático en filosofía se hacía, en relación a las mías.  No lo leí nunca completo, porque con una ojeada me di cuenta que esas preguntas iban más allá de lo que esperaba. Savater emprendió con este libro una aventura filosófica admirable pero difícil de seguir para quienes, como yo, las preguntas de la vida son mucho más simples. El escritor aborda temas la sobre la belleza, el universo, el animal simbólico y siguiendo aristotélicos caminos no aporta respuestas, las preguntas siguen siendo preguntas sólo que más densas y las respuestas permanecen igualmente ausentes.

Hoy he regresado al libro de Savater quizás sólo con el fin de corroborar si las preguntas de la vida comunes de su filosofía podían ayudar ahora que la humanidad está siendo sacudida por los efectos de esta tragedia de salud que permea todos los ámbitos sociales y emocionales del ser humano en un escenario distinto y desconcertante. Este escenario está generando implicaciones políticas y sociales inéditas. Las limitaciones a nuestra libertad provocan respuestas distintas__ obediencia o desafío__ Los abusos totalitarios de las autoridades o la vía del convencimiento. 

Las soluciones inmediatas que los gobiernos han encontrado para combatir la pandemia del corona virus son enclaustramiento y resguardo y eso atenta contra   el instinto natural de libertad y aunque la libertad misma implica responsabilidad es aniquilador soportar las condiciones de vida que socialmente se han impuesto. El desbordamiento tendría que darse y eso está sucediendo. No sirven ya las restricciones ni el miedo a la muerte, le ha ganado la fuerza imbatible del ansia de libertad.

Hablar de libertad puede ser confuso, pero aunque en el sentido más común de la palabra se interpreta como la disponibilidad para actuar de acuerdo a nuestros deseos y proyectos, nada más fantasioso que eso, porque la libertad se ejerce en la medida y dentro de las circunstancias que nos rodean, económicas, sociales, políticas e incluso condiciones físicas y de salud. Mucho se ha hablado y escrito sobre esto y gran parte de la heroicidad humana consiste en vencer los obstáculos que impiden el ejercicio de la libertad y superarlos.

Una de las contradicciones que se percibe muy clara ya, es que la libertad pública no es compatible con la seguridad ciudadana en materia de salud y esto genera enormes conflictos e incluso atentados contra los derechos humanos. La pandemia global ha puesto en la mira situaciones no previstas y por lo tanto sin soluciones inmediatas. Reaccionar a la emergencia ha sido la constante de los gobiernos, no ha habido otro camino.

La relación entre la libertad y la vida en sociedad es total, es por eso que ambos conceptos están ahora en crisis. La vida en sociedad se vio truncada y esto pudo ser sostenido durante un breve tiempo. Hoy las masas humanas salen desaforadas en busca de oxígeno, contacto humano, palabras, rostros, o sea: libertad. Y he allí que una gran pregunta siga  sin respuesta ¿Qué significa ser responsable en esta situación? Y además ¿Puede haber acciones en las que seamos responsables todos o acciones en las que nadie lo somos?

Las preguntas de la vida, quizás sean las mismas, pero las respuestas no lo son, hay ahora otras circunstancias que han modificado las reacciones, el miedo a la muerte persiste, pero no es ni con mucho el principal motor del comportamiento. La pandemia del Corona Virus, ha puesto en perspectiva todos nuestros conceptos aprendidos, y allí están todas las nuevas preguntas de la vida que al igual que las de Savater, permanecen igualmente  ausentes. 

viveleyendo.normabustamantegmail.com



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