LA ENFERMEDAD

PERSPECTIVA

Producto de innumerables experiencias, he desarrollado una especie de aversión

hacia las personas que hablan de sus enfermedades. De entrada me provocan la

sensación de que el centro de su vida son ellos mismos. ¿Tendrían que serlo?

Todo un tema que no abordaré ahorita porque quiero hablar de otro, de la

enfermedad, pero de la enfermedad como chantaje emocional que muchas

personas usan para obtener de todo, y lo peor es que lo logran.

Hay un viejo cuento de Pedrito y el Lobo, en que Pedrito siempre estaba

asustando con el lobo y no venía el animal y cuando de verdad vino, nadie se lo

creyó y el lobo se comió a Pedrito. Vaya a usted a saber si la anécdota es así o yo

me la he inventado a mi conveniencia y gusto. (Empiezo a pensar que la

referencia a este cuento es innecesaria) .

Pero volviendo al punto, la suerte que he tenido de encontrarme con

hipocondriacos en masculino y femenino ha sido tremenda. En mi propia familia

abundan. Entre mis amistades no, porque aplico filtros muy rigurosos para ello. No

tengo amigos malos, ni perversos, ni homofóbicos, ni fifís, ni discriminadores.

Alguno que otro misógino sí, pero alguna excepción tendría que tener mi regla.

Los hipocondriacos entran también en mi filtro de indeseables porque me

provocan desde un ligero dolor de cabeza hasta ira. Nunca he entendido ese afán

de contar con detalles toda la sintomatología y además agregar la medicación

prescrita con horarios y reacciones al tratamiento. El verdadero enfermo, va al

médico o se aguanta, digo yo.

Bueno, como todo en la vida, sé que esto ha de ser producto de lejanos traumas

infantiles anidados en la memoria lejana que se manifiestan de diversas formas,

pero el que no tenga lejanos traumas infantiles anidados en la memoria lejana

que se manifiestan de diversas formas, qué levante la mano. Nadie la levanta.

Gracias.

Y en ese afán de no dar lata ni molestar, aguanté tres semanas con dolores y

perdida de movimiento. Por razones de mi edad que a nadie debería importarle

pero que es muy obvia, pertenezco al grupo vulnerable de todo lo vulnerable, sin

embargo curiosamente mi salud es perfecta, análisis lo demuestran, por lo que

minimicé el problema y me dije: Norma, ha empezado la terrible vejez. Esa de los

viejecitos que apenas caminan y van dando traspiés. Confieso que nunca imaginé

que fuera tan rápida ni tan dolorosa. No le decía a nadie, Hipondriaca yo , jamás.

Cuando empezó la fiebre arriba de 38 grados, fue más difcíl de ocultar, aunque lo

lograba con Ibuprofeno, paracetamol o neomelubrina. Lo que había a la mano.

Aun no se lo decía a nadie, creo que he explicado bastante bien, que me resulta

insoportable la gente que se queja de sus males. Entonces empecé a considerar

la mínima posibilidad, la mínima digo, de que yo, que nunca me enfermo ni de

gripa, pudiera tener o cáncer de huesos o tuberculosis ósea, también pensé en

leucemia galopante o un repunte de una vieja malaria de hace años. Cualquier

cosa que doliera de esa forma no podía ser más que eso.

Y fue que decidí hacer lo que debía haber hecho desde un principio. Fui a un

laboratorio de enorme prestigio, el mejor y me hice un examen del Corona Virus.

El resultado me lo dieron en seis horas. Positivo.

Y Ya. Tan fácil. Ahora me duelo por irresponsable y me le ha pasado diciéndole a

la gente que anduvo conmigo lo que ha sucedido. Estoy encerrada y desde aquí

sumida en las más ´profundas reflexiones acerca de la volatilidad de la vida, de lo

efímero de la existencia y oyendo … Los caminos de la vida, no son como

imaginaba, no son como yo creía… interpretada por mi malogrado y adorado

Celso Piña . Luego intento hacer poesía pero parece que el Covid también afecta

la inspiración porque hago versos tontos como estos:

Con tono fatuo y solemne/ yo a todos les presumía/ que ante el Covi era indemne/

y del virus me reía/ Hoy estoy en cuarentena/por andar de chiva loca/ la pandemia

me escogió/ “Normita, a ti te toca/ Es una enfermedad muy triste/ porque nadie te

visita/ les da pánico mirarte/ hasta por la ventanita.

Hipocondriacos del mundo ¡ Venid a mí¡ Los amo.

viveleyendo.normabustamante@gmail.com



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