HUMANIDAD

El Valle de la Gruya, un tesoro ensenadense
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Treinta y ocho punto siete kilómetros al sur de Ensenada se erige

majestuoso el Valle de la Gruya. Un pueblo, valle, belleza natural y

sobre todo historia viviente, es este paraje maravilloso, hoy

denominado artificialmente ejido Uruapan. Fue fray Junípero Serra,

evangelizador en la época de la conquista española, quien le dio el

nombre de Soledad de la Grulla, que posteriormente fue transformado

por los gobiernos postrevolucionarios, especialmente por Lázaro

Cárdenas, cuya mención se especificará más adelante; con él

(Junípero Serra) venían los soldados de cuera, Juan Ignacio Ceseña y

Guadalupe Meléndrez pagados por la corona española, se avecindaron

y la corona les dio tierra en la zona.

Meléndrez caso con una nativa y procreó cinco hijos. El valle fue una

zona originalmente de los nativos Pai-pai, quienes dominaban toda la

región, desde la Sierra de Juárez hasta esta región en la parte oeste

de la península, trasladándose por la zona del Valle de Ojos Negros,

originalmente llamado San Rafael y hoy denominado Real del Castillo,

por un camino de terracería que a la fecha existe, comprendiendo una

distancia aproximada de veinte kilómetros.

Sin embargo, a la gente de Ensenada, a los turistas del resto del

estado y a los extranjeros, les interesará mucho más saber qué

concurre hoy y qué se puede hacer y disfrutar en este hermoso

paraje.

En el plano familiar, el ejido Uruapan ha aprovechado la bondad de la

naturaleza, que les ha regalado manantiales de agua caliente

azufrada, donde han construido un balneario para recreo de propios y

ajenos. También la zona es reconocida por ser la Antigua Ruta del

Vino, en razón de que los misioneros postcolombinos, en mil

ochocientos setenta y uno, trajeron a la zona la uva misión. Es

prudente aclarar que trajeron una gran cantidad de variedades de uva

europea, sin embargo la que mejor se adaptó y resistió los temporales

fue precisamente esta uva, que a la postre adoptó el nombre de uva

misión, porque su nombre original en Europa era otro. En la región,

como en el resto de la península, existía una uva endémica, silvestre,

que ha servido como porta injerto, esto es que se usó como base para

poner sobre ella otras variedades, con lo cual se generó una enorme

resistencia a las enfermedades y plagas.

Siguiendo esa tradición, en el Valle de la Gruya se han establecido

alrededor de seis vinícolas, con extraordinarios vinos dignos de

degustar en una visita al sitio, donde también existen alrededor de

quince vinicultores, esto es productores de uva. Como dato curioso

debe decirse que el primer vino producido en esta región fue el

denominado Angélica, desde luego con uva misión.

A principios del siglo veinte, en mil novecientos veinte

aproximadamente, un grupo de norteamericanos encabezados por

Clark Gable, fundaron un club de caza, que por muchos años fue de la

élite norteamericana, dedicados a la cacería de codorniz,

particularmente. Fue un sitio privilegiado por la inversión que hicieron

en el lugar, con luz eléctrica y comunicación telefónica. Años después,

los americanos se desavecindaron del lugar, por temor a ser

despojados por el gobierno. En mil novecientos setenta y siete, Porfirio

León Amador, uno de los fundadores del ejido Uruapan, promovió ante

instituciones del gobierno y particulares, la construcción del albergue

cinegético, el cual a la fecha existe y sirve de hospedaje para el

turismo. Fue inaugurado por Cuauhtémoc Cárdenas, cuando era

Subsecretario Forestal y de la Fauna en la antigua SARH.

También en la Gruya existen productores de olivo y aceite, cinco

formales, algunos con etiqueta como La Costa, de Rubén Sánchez

Madero, productor de aceite de oliva extra virgen. Existen otros diez

informales.

En la región se encuentran algunos restaurantes, cinco

aproximadamente, con comida campestre, deliciosa y uno de comida

mediterránea. La pesca ribereña también es una actividad de los

habitantes de la zona, dedicándose al aprovechamiento del erizo,

langosta, choro, sargazo, cuya extracción la hacen en el pacifico

desde San Juan de pulgas, Eréndira, El Ajusco, San Vicente, Santo

Tomás y La bocana.

Aunado a ello, la agricultura y ganadería son las actividades

principales del Ejido Uruapan. Este núcleo agrario fue fundado en

1937 habiendo sido dotado de dos mil hectáreas, con cuarenta y dos

beneficiados, algunos de los ejidatarios de esa fecha fueron

trabajadores del gobierno que construyeron la carretera

transpeninsular, quienes se agregaron al grupo solicitante de tierras,

quedando asentados en el lugar. Posteriormente fue ampliado con mil

quinientas hectáreas, para quedar con un padrón de sesenta y cuatro

ejidatarios, los que a la fecha permanecen. En esa misma fecha, el

general Lázaro Cárdenas entregó tierras a cinco ejidos en Ensenada,

Uruapan, Eréndira, El Porvenir, Sánchez Taboada y La Misión. Las

tierras afectadas para formar el ejido Uruapan fueron las de propiedad

de Vérulo León, Gerónimo López y Ramona Sainz.

El personaje central del Valle de la Gruya, a principios del siglo veinte,

fue Antonio Meléndrez, quien defendió la entidad de la invasión de los

filibusteros norteamericanos que pretendían apropiarse de la

península de Baja California, crear un país independiente y

posteriormente anexarlo a Estado unidos. La presente columna hace

un reconocimiento especial a Porfirio León Amador, patriarca del ejido

Uruapan y descendiente de los fundadores del Valle de La Gruya.

*El autor es jurista y promotor de economía social.

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Correo: reyconosil@gmail.com



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