GIOVANNI Y GEORGE

Los asesinatos de estos dos hombres en dos países diferentes y en situaciones

distintas han desatado violentas olas de protestas con todas las

proporciones guardadas,  en México y Estados Unidos y desde Australia hasta

otros países de Europa estas manifestaciones se han replicado. En mayor o

menor medida pero todas ellas con el mismo sello y signos han sido  en contra de

las agresiones de la policía que representa la autoridad.

Estos asesinatos han sido los detonadores de un descontento social que rebasa

ya sus causas. Podríamos decir que Giovanni y George ha puesto al descubierto

múltiples problemas sociales que han brotado de manera violenta como

sucede siempre,  porque la violencia  ha jugado un papel preponderante y toral en

todas las civilizaciones, la historia universal así lo registra pero aún así  nos deja

perplejos, no sólo no logramos entenderla, sino que tampoco logramos aceptarla.

 Ahora, cuando pareciera que el mundo vive sus mejores buenos momentos con

condiciones laborales únicas, sobre todo en Estados Unidos,  no es así, la

economía globalizada, esa que eclipsa fronteras, que aplasta culturas nacionales y

soberanías,  está siempre teñida de  violencia. Hay quienes no entienden como

con estas maravillas del libre mercado puede surgir la violencia cuando

aparentemente todo está bien, pero no es así, el capitalismo salvaje es todo,

menos libre.

¿Por qué?  Hay muchos motivos y cada uno de ellos da no sólo para

que surjan  movimientos rebeldes en las calles sino hasta para connatos de

revoluciones. Desde la vulneración del Estado de Derecho, la incrustación de

la narcopolítica, el quebranto generalizado de los derechos humanos, la

corrupción de los gobiernos y la discriminación racial, por mencionar algunos, son

los factores que desatan la violencia, ésta, que a pesar de todos los adelantos

tecnológicos no ha podido ser desterrada.

Pero no escapa ya a la mirada, que, bajo diferentes disfraces, esa tecnología que

usamos cotidianamente se ha convertido también en un arma de dominación

moderna al servicio de potencias cuyos rostros verdaderos no conocemos todavía,

empezamos a querer visualizarlos. De pronto intuimos, sospechamos esa verdad

abrumadora sobre la nueva violencia tecnológica que ha logrado sumir a la

humanidad en el terror y el miedo y en la parálisis de la economía global.

La violencia tal como se ha manifestado sobre todo en Estados Unidos,  es como

el agua que se abre paso a través de un fracturado dique de contención y en esas

aguas desbordadas cabe de todo, la lucha de grupos sociales e intereses

económicos que aprovechan estos escenarios bélicos de tan difícil identificación.

Hoy, cuando apenas nos recuperábamos de las crueles imágenes de lo sucedido

en Jalisco, aparece un gobernador sonando tambores de guerra en contra del

gobierno de la república. Aprovechar estos momentos tan dolorosos y terribles

para hacer política es deleznable y perverso.

Pero, y odio ser pesimista, esto apenas será el inicio de lo que se augura.   La

lucha por el poder más encarnizada y terrible de los últimos tiempos. Los

lastimados intereses de los grandes grupos económicos y  un gobierno que, debe

decirse, no ha manifestado un gran poder de negociación, pueden llevar a nuestro

país a escenarios muy críticos.

Hoy, somos una sociedad amordazada, aterrorizada y además  encerrada, con

miedos cervales a morir súbitamente por causa de un virus y eso por la estupidez

de no habernos lavado correctamente las manos. En este estado de debilidad

intelectual somos presa fácil para todo, lo único que puede salvarnos es tratar de

conservar nuestra capacidad de razonamiento para identificar la verdad y no ser

parte de esa horda de salvajismo que contemplamos con horror en las pantallas, y

que cuesta trabajo creer que es verdad. Pero lo es. No a la violencia de todo tipo,

sí a la razón y la búsqueda de la verdad, debe ser la consigna universal en estos

tiempos de manipulación tecnológica masiva. No hay otro camino.

viveleyendo.normabustamante@gmail.com



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