El LIBELO

PERSPECTIVA

Alguien me decía que ahora con las redes sociales y el internet al alcance de la mano, la difamación y la calumnia eran utilizadas como armas para lesionar la imagen de una persona, sobre todo si ésta era un personaje muy conocido en la política o en otro ámbito. Es verdad en cierta medida que esto sucede pero no es nada nuevo, desprestigiar y menoscabar con mentiras o exageraciones ha sido desde hace siglos una práctica común que a través de distintas formas se difunde casi siempre de manera anónima.

A inicios de la Edad Moderna una de estas formas, aborrecidas y temidas y que fueron una variedad muy especial en la literatura fue el Libelo. Surgió en Francia y era de alguna manera una cierta forma de periodismo en el que el arte de la calumnia llegó a niveles realmente escandalosos.

En el siglo dieciocho en esepaís hubo una enorme explosión demográfica y surgió también un número extraordinario de escritores y poetas sin trabajo. La mayoría de ellos vivía en los peores barrios de Paris y hacían de todo, desde miserables trabajos de gacetilleros en algunos periódicos hasta traducciones, dirigían obras de teatro, especulaban como editores y todo lo relacionado con publicaciones.

Estos escritores sin trabajo emigraron incluso a otras ciudades de Europa, Londres, Bruselas, Berlín y centros urbanos grandes buscando colocarse.

Con ellos nació el Libelo. Encontraron que manchando reputaciones, exagerando y mintiendo, podrían tener buenas ganancias porque gran parte de estas publicaciones y panfletos empezaron a ser subsidiadas por políticos que los contrataban para vilipendiar a sus rivales. De ser un panfleto, el Libelo alcanzó tales proporciones que se publicaban ya en forma de libros y tenían una enorme circulación.

Difamaban a todo mundo, desde el rey y sus ministros hasta bailarinas y hombres de negocios. Los libelos se vendían abiertamente en las librerías en Inglaterra, no así en Francia que era el comercio clandestino de libros más importante. Un submundo literario difícil ahora de precisar su extensión pero que se convirtió en el sector más vital de la industria editorial de aquella época.

Hay que decir que un libro normal, para ser publicado en ese tiempo, tenía que pasar por filtros extenuantes de censores y burócratas adscritos a la oficina de gobierno encargada del comercio de libros. Hay datos que indican que a finales del siglo dieciocho el gobierno empleaba a los censores para revisar los manuscritos y cualquier detalle era pretexto para no permitir su publicación.

Objetaban cuestiones de estilo o de contenido así como cualquier ofensa hacia la Iglesia o el Estado, la moralidad convencional o la reputación de los individuos. Sin la aprobación de esta oficina de censores ningún libro podría aspirar al privilegio real de ser publicado.

Es por eso que el comercio de libros se sustentaba en lo ilegal. Los libreros establecidos en París funcionaban también como policías para detectar cualquier libro no autorizado. Las imprentas "piratas" eran una extensa red que se extendía por toda Europa apoyada por una red de contrabandistas que distribuían los libros a los comerciantes clandestinos.

Sin censura, los libros prohibidos hablaban de todo y sin ninguna cortapisa en el lenguaje ni en los temas. Los Libelos eran los consentidos de esta literatura y es probable que más de la mitad de los libros que circularon en Europa en el siglo dieciocho pertenecían a la categoría de libros prohibidos o no autorizados.

Los Libelos eran anónimos y muchos de ellos eran obras extensas de varios volúmenes. Difamatorios, perversos indecentes pero de una muy entretenida lectura.

Los Libelos son los tatatratabuelos del los modernos Trolls que según definición del diccionario son "en el contexto de internet un tipo de usuario que en las plataformas web suelen publicar comentarios maliciosos o irrelevantes al propósito del contenido de otros usuarios, siendo el objetivo del troll sabotear, generar descontento y desconfianza" Cualquier parecido con la actualidad ha de ser pura coincidencia.

viveleyendo.normabustamante@gmail.com



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