Cita con Clío

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“El espíritu del hombre puede pudrirse tanto como su hígado. Hay grandes epidemias morales, como de peste o de cólera”. André Chamson.

EL FERROCARRIL SONORA-BAJA CALIFORNIA: Crónica de su inauguración (Parte I) Por Adolfo Wilhelmy. “Como en cinematográfica visión desfilan aun por mi memoria los incidentes que acabo de ver, oír y sentir durante la amenísima excursión a que dio lugar la inauguración de la vía férrea que habrá de unirnos al macizo del país, en su primera etapa que comprende de Mexicali a Punta Peñasco, 254 kilómetros, de los que 14 corresponden al llamado Ferrocarril Inter-California del Sur y el resto constituye la obra realizada por el gobierno del general Cárdenas que, según el Plan Sexenal se comprometió ante la nación a llevar a término. Aturrullado aun por la vigilancia de una noche “en claro”, amablemente transcurrida en pláticas amenas y “puntadas” sabrosas de toda índole, me cuesta positivo esfuerzo concatenar hechos, recordar frases y sucedidos dignos de referencia dada la confusión caótica, el maremágnum de ideas que en confuso tropel se agolpan en mi cerebro.

En primerísimo lugar, la comisión organizadora del festejo, encabezada por los señores ingeniero Manuel de la Torre y doctor José Cárdenas Yado, que hemos notado va convirtiéndose en “factótum” indispensable en toda clase de programas de festividades, conmemoraciones patrióticas, saraos, festivales de beneficiencia o simples y democráticos “bochinches”, merece justas felicitaciones tanto por su empeño de dejar conforme a todo mundo, como por la paciencia “benedictina” para “lidiar” dentro de los cánones de la más absoluta decencia y caballerosidad, a más de medio millar de disímbolos caracteres que sumaban los invitados. El convoy, compuesto por la locomotora, ténder, dos tanques de agua potable, un furgón-proveeduría y siete carros de pasaje completamente abarrotados de excursionistas de aquende y allende la frontera, salió de la estación del “Inter-California” materialmente atestada de espectadores, ayer a las ocho horas y treinta minutos de la mañana.

Imposible nos sería dar lista detallada de nombres; nos concretaremos a decir que allí estuvieron representados todos los sectores vitales y sociales del territorio; representativos de las Cámaras de Comercio y hombres de negocios de Los ángeles, San Diego y todas las poblaciones del valle Imperial, por lo que corresponde a la americana Alta California: Nogales, Tucson, Douglas, Silver Bell, El Ajo, Yuma y Phoenix, de Arizona; Nogales, Hermosillo, Sonoyta, Santa Ana y San Luis, de Sonora; el general de Brigada Manuel J. Contreras, jefe de esta Segunda Zona Militar, Gral. de Brigadier Carlos Rodríguez Malpica y Coronel de Artillería Salvador Cortés Guijarro, Jefe y Mayor de Ordenes, respectivamente, de la Guarnición de la Plaza de Nogales, Sonora, quienes se incorporaron al tren oficial en la Estación López Collada, a recibir a la comitiva en representación oficial en el acto, de la 3era. Zona Militar, que comprende el Estado de Sonora y de su titular, el general Jesús Gutiérrez Cázares; Hugo B. Farmer y Mr. Minetto, senadores por Arizona, con la representación en el acto inaugural del Ejecutivo de aquella entidad norteamericana; Mr. C. C. Rambo, Mayor de la ciudad de Calexico. Respetables damas y graciosas señoritas exornaron la excursión con su donaire y belleza como complemento indispensable, cascabelero y bullicioso, enemigo del tedio, que ni por un momento asomó en el cómodo y pintoresco viaje, que hicieron más ameno y divertido la presencia de un típico “Mariachi” y un conjunto orquestal, bombo y platillos inclusive, que no cesaron de alegrar el viaje ora cantando nuestros vernáculos sones, ora acompañando “espontáneos”, que comenzaban cantando solos y terminaban cantando a coro. Vimos al mismísimo señor Secretario de comunicaciones “corear”, con voz indefinible, porque no pudimos apreciar si era de tenor, barítono o bajo, en la curiosidad del momento, corear, decimos, a Gustavo Vildósola y doctor Gastón Salazar, “amateurs” que, cantando, valen lo que pesan: y ¡vaya si son de peso completo!, y las guapísimas “taquimecas” del Gobierno del Territorio deben haber amanecido hoy, a más de desveladas, roncas, pues que, durante las aproximadamente catorce horas, cuando menos diez de ellas nos regalaron los tímpanos con cantares que hacían imposible que el aburrimiento se enseñoreara ni por un momento del nutrido pasaje internacional y heterogéneo. Y mientras todo era música, canto y alegría, las comisiones extremaban sus finezas obsequiándonos con sodas heladas, frutas, sándwiches y cerveza. El doctor Torres Ulrrich personalmente ministró a cada viajero una dosis de cierto polvo que, tomado en agua, aminora los efectos bochornosos del calor, excesivo al filo del mediodía y durante las primeras horas de la tarde. Con el señor Ministro Angulo nos fue posible sustentar larga y jugosa plática sobre distintos tópicos entre ellos el muy interesante de que, después de permanecer hoy y mañana en Puerto Peñasco, resolviendo muchos asuntos importantes que lleva en cartera, saldrá para hacer personalmente el recorrido de la ruta que seguirá la carretera Puerto Peñasco-Sonoyta, hasta la Estación ferrocarrilera de Santa Ana cuyos trabajos se atacarán en breve, regresando a Mexicali del 10 al 11 de este mismo mes, con el objeto de los residentes mexicalenses le lleven escritas o verbales las peticiones que deseen hacer o los problemas que quieran les sean resueltos, para entregarlas personalmente al presidente Cárdenas. Angulo, agricultor de abolengo y buena cepa, es un enamorado del ejido: “cuánto dinero se gasta en esto, -nos dijo rotundo-, refiriéndose a la agricultura en general y principalmente al ejido, en este Territorio, estará magníficamente empleado: solo a base de una nutrida colonización por mexicanos, este “descarado brazo de la Patria”, - que dijera el ilustre Guillermo Prieto, - México asegurará para siempre el dominio de la Baja California y ésta dejará de ser codiciada”.

Coincidencia afortunada y simbólica al paso del tren inaugural por Estación “Rillito”, un “armón” de vía nos dio paso; en él venía nada menos que el primer correo para Mexicali, que, de exclusivamente por Territorio Nacional, desde la metrópoli azteca hasta la capital de la República hizo su ruta esta cabecera. ¿No es esto halagador y satisfactorio para todo el que se precie de patriota? 


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