Caso fortuito y fuerza mayor como excluyente de responsabilidad en caso del no pago de deudas

Sociedad y derecho

En la terrible pandemia sanitaria en la que nos encontramos, muchos no

han podido cumplir con los pagos de los créditos que tenían contratados

con anterioridad, debido precisamente, a la disminución o, total

ausencia, de ingresos.

 

La doctrina jurídica es unánime al admitir que existen ocasiones en que

el incumplimiento de una obligación no puede ser imputable al deudor,

porque éste se ve impedido a cumplir, por causa de un acontecimiento

que está fuera del dominio de su voluntad, que no ha podido prever o

que aun previéndolo no ha podido evitar.

 

A este tipo de acontecimiento se le llama *caso fortuito o fuerza

mayor*.

 

Se distinguen en la doctrina, tres categorías de acontecimientos de caso

fortuito o de fuerza mayor, según provengan: de sucesos de la

naturaleza, de hechos del hombre o de actos de la autoridad y, que ello

provoque la imposibilidad física del deudor para cumplir la obligación, lo

que traerá como lógica consecuencia, que no incurra en mora y no

pueda considerársele culpable de la falta de cumplimiento de pago,

eximiéndolo de responsabilidad civil.

 

Lo anterior atendiendo al principio general del derecho de que *nadie

está obligado a lo imposible*.

 

Las características principales de esta causa de inimputabilidad para el

deudor son: que el hecho o suceso no pueda ser previsto y que sea de

naturaleza general, puesto que cuando el hecho puede ser previsible, el

deudor estará obligado a tomar las prevenciones correspondientes para

evitarlo y si no lo hace así, no habría caso fortuito o fuerza mayor. En

cuanto al carácter de generalidad, ello implica que la ejecución del

hecho sea imposible de realizar para cualquier persona, no basta, con

que la ejecución sea más difícil o más onerosa.

 

Respecto a la situación que estamos atravesando, pudiera encuadrarse

en dos categorías de manera simultánea, pues el caso fortuito y fuerza

mayor, que limita o imposibilita la percepción de ingresos del deudor se

deriva, tanto de sucesos de la naturaleza (el virus del COVID 19), como

de actos de autoridad (el decreto que ordenó la suspensión de

actividades no esenciales).

 

Por tanto, si usted está en la situación en la que no genera ingresos

suficientes para pagar alguna deuda contraída con anterioridad, a

consecuencia de no poder desarrollar su labor comercial o profesional,

debido al decreto de la autoridad que ordenó la suspensión de

actividades, usted está exento de responsabilidad y culpa, pues la falta

de pago se debe a un caso de fuerza mayor que no pudo prever, y por

ende, su acreedor, ya sea un banco o persona física o moral, no puede

exigirle dicha obligación, ni tampoco se genera interés moratorio alguno.

Por lo que, en caso de que aún así, su acreedor le exija el pago del

crédito, usted tendrá excelentes posibilidades de salir bien librado en

juicio.

 

Como siempre un placer saludarlo, esperando que estas pocas letras

hayan sido de su agrado y sobre todo de utilidad ¡Hasta la próxima!



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