Por Basilio A. Olivas S. | martes, 17 de noviembre de 2020

A sólo 19 años de consumada la Independencia de México, nació Dulces Morelianos Calle Real, fundada en 1840 por Don Marcial Martínez en el portal justo frente a la Catedral de Morelia bajo el nombre de “El Paraíso”


Morelia, Michoacán.- Con la nostalgia del México del porfiriato, el Museo del Dulce, justo en el Centro Histórico no solo es una visita obligada ara los visitantes, es un importante centro de trabajo para decenas de personas y fabricantes de un gran número de deliciosos productos para las mesas de los hogares mexicanos.

Su historia cuenta que la dulcería contaba con una bellísima cafetería y pastelería de estilo parisino donde se daban cita numerosas personalidades de la alta sociedad moreliana para charlar sobre temas de la época y degustar las delicias gastronómicas del lugar.

A lo largo de este tiempo, la empresa ha sido testigo de numerosas anécdotas familiares y ha recopilado recetas que recogen la historia gastronómica desde el México independiente, pasando por el Porfiriato y su influencia francesa, hasta nuestros días. Invaluables tesoros de la fina dulcería moreliana que se funden con los frutos de nuestra tierra y el refinamiento de la pastelería francesa.

La ciudad de Morelia, Michoacán, es famosa por sus exquisita gastronomía y en especial sus dulces o postres, los cuales, surgieron de la fusión de cocina traída por los españoles, con la cocina indígena de la región; un resultado de la amplia variedad de productos que conforman la tradición dulcera de la capital michoacana.

Para conocer y saborear parte de este legado, EL MEXICANO realizó una visita al Museo del Dulce, con el objetivo de mostrarle en época de pandemia del COVID-19, este recinto que tiene sus orígenes en tienda ubicada frente a la Catedral de Morelia con el nombre de “El Paraíso” para después trasladarse a un edificio colonial ubicado en la calle Francisco I. Madero, también en el Centro Histórico de Morelia (1999), con el objetivo de conservar las costumbres dulceras y al mismo tiempo compartirla con los visitantes.

Cuenta con diversas salas, entre las que destaca una galería con más de 130 fotografías de la antigua Morelia, las cuales, fueron donadas por el maestro José Antonio Romo Carrera. Otro espacio funciona como sala de cine, donde se proyecta la historia del dulce desde tiempos prehispánicos, hasta después de la conquista.

El rico país del porfiriato.

Este lugar te hará viajar en el tiempo hasta el Porfiriato, ya que todas las personas que trabajan en este lugar se encuentran caracterizadas como personas de otra época para ser precisos del siglo XIX. También porque exhibe maquinaria original de 1960 con que se cortaba y empaquetaba ate.

Este sitio muestra además la variada gastronomía prehispánica, las especies vegetales nativas de nuestro continente y las que fueron traídas por los conquistadores.

EL MEXICANO realizó todo el recorrido por el museo, y nos adentraron a una parte de la historia de nuestro país a través del dulce, durante la caminata te platican desde la llegada de ingredientes como la canela, que es una importación asiática, o la caña de azúcar que proviene de la India.

El establecimiento además de ofrecer historia, tiene a disponibilidad de los visitantes una dulcería, pastelería y chocolatería, con más de 300 tipos de dulces tradicionales como: jaleas, morelianas, cajeta, cocadas, rollo de guayaba o jamoncillos de leche, fruta cubierta o dulces de tamarindo. También paletas, rompope, licor de frutas, alegrías, chocolate de metate, natillas, chongos, camotes, alfajor, borrachitos y muchas, muchas más dulces opciones para los paladares nacionales y extranjeros.

EL PARAISO

Dulces Morelianos Calle Real.

En este museo podrá conocer cuáles eran las costumbres de los habitantes del México prehispánico, su variada y rica gastronomía, las especies vegetales nativas de nuestro continente y las que fueron traídas por los conquistadores, frailes, religiosas y demás expedicionarios del viejo mundo, y presenciará el inicio de la elaboración del dulce en los conventos y monasterios de la colonia.


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