Por Braulio Serrano Ruíz | domingo, 15 de noviembre de 2020


Tremenda borrachera, político lector, es la que seguramente se acomodó en el Campestre, cierto personaje solitario que ayer tuvo la peor de sus derrotas políticas (y eso que casi siempre ha fracasado), pues más allá de meter la pata, tuvo una tremenda exhibida de su codicia y en el camino reventó el único capital político que le quedaba (su propio cabildo).

Y es que el Alcalde (sin licencia) Arturo González Cruz, sigue cavando su tumba políticamente, el viernes ya entrada la noche, se filtró la intentona de González de “solicitar separarse de su cargo”, desde inicios de diciembre del 2020 y regresar hasta junio del siguiente año. Es decir, siete meses de ausencia.

Sin embargo, muy mañosamente, no pedía licencia, únicamente pedía permiso de “separación del cargo”, con ello, los sesudos asesores de González (a uno le dicen Gina), querían que no se llamara nuevamente a la suplente Karla Ruiz y así pudieran nombrar como “Alcalde en funciones” a José Refugio Cañada García, tal y como lo adelantamos en este espacio hace varios días. La cosa es que Arturo quería seguir teniendo los “favore$” del poder.

En su codicia por ser gobernador a costa de lo que sea, Arturín presionó a su cabildo para que le aprobaran tremenda violada a la Constitución y de paso a la misma Soberanía de pueblo de Tijuana, pues ahora sí que por sus “plumas”, González quería dejarnos a un Alcalde electo por él y por su cabildo durante siete meses.

Conocedores de las mañas de Arturín, los poderes Ejecutivo y Legislativo supieron que tenían menos de 24 horas para evitar la aberración política que hoy se siente alcalde, hiciera tremenda jugada, en el Congreso existía ya una propuesta de Ley para evitar que pudieran existir ese tipo de perversiones.

Por ello, los Diputados aprobaron una reforma donde contempla que si un alcalde se ausenta por más de 30 días y el suplente no es llamado a asumir el cargo o no quiere hacerlo, el Gobernador tendría que proponer una terna de posibles suplentes para que el Congreso elija quién asumiría el cargo de Alcalde mientras el propietario regresa o se convocan a nuevas elecciones.

Luego de la pronta y expedita publicación de la reforma que evitaba estas jugarretas, a Arturín no le quedó de otra que cancelar la sesión de cabildo que tenía programada para las 7 de la tarde del sábado.

Posteriormente salió a llorar a sus redes sociales argumentando que esto era un nuevo intento de “violentar sus derechos políticos” bla bla bla… Lo que González debe de recordar es que la reforma el Artículo 42 de la Ley de Régimen Municipal no violenta de ninguna manera sus “derechos políticos”, ya que no se le está impidiendo ni votar, ni ser votado ni tampoco gobernar, sino que únicamente se está haciendo una modificación a la figura de la suplencia. Por si Arturin lo ignora, esos son los derechos políticos que consagra la constitución.

Arturín anunció que “presentará una controversia constitucional”, que seguramente le rechazarán en cuanto se analice, sin embargo, a como están de rápidos en los trabajos, la Suprema Corte agotaría todo el proceso para votar la controversia hasta después de las elecciones. En fin, tropiezo tras tropiezo.

Lo que sí le salió costoso a Arturín, fueron las presiones que metió a su cabildo municipal para que le aprobaran que “Pepe” Cañada fuese el nuevo Alcalde, muchos de ellos reventaron en cólera y mejor salieron de una reunión que tuvieron los Regidores con el Alcalde, muchos otros “vendieron caro su amor”, pero sin duda, se dice que todos le perdieron el respeto ya al remedo de alcalde que se tiene en Tijuana.

Palada a palada, Arturín sigue cavando su propia tumba políticamente hablando; por toda esta derrota (política), exhibida (de su codicia) y reventada (a sus aliados en el cabildo), se dice que Arturo González volvió a cerrar el bar del Club Campestre para reconfortarse con lo único que le da calma, puro Johnnie Walker Etiqueta Azul (Blue Label pa los conocedores).

Se dice que los empleados del bar del club campestre se quejaron, pues dijeron que “nuevamente”, se tendrían que quedar hasta horas de la madrugada, solo para servirle más whisky y “cacahuates”, lo peor de todo –recriminan- es que “ni propina deja”. ¿Hasta qué hora terminó la borrachera solo?, se desconoce.

Lo que si se supo, es que desde la barra del Campestre, se escuchó rumiar su dolor en solitario a un personaje que ya no sabe cómo hacerle para que algo le salga bien. Para quienes miran “los toros desde la barrera”, han coincidido en que González Cruz no se ha dado cuenta que su desmesurado ego no le ha permitido aceptar que ya está vapuliado y sin opciones de ganar.

El Congreso del Estado le ganó la partida y tendrá que resignarse a seguir sentado en la silla que tanto aborrece. Pues hasta el día de hoy, Arturo González no ha sido claro en decir ¿por qué? ha pedido las licencias.

Y luego de haber gobernado únicamente un año Tijuana, demuestra su obsesión por dejar esa silla y llegar a la gubernatura, a pesar de que tenía la opción de construir un periodo de gobierno de 5 años, pues tenía la opción de reelegirse ¿por qué la manía con la gubernatura? Dicen que la respuesta se encuentra en su cartera. Seguramente para el ego de Arturo, la Alcaldía siempre fue “poca cosa”.

Ya veremos si el delicioso whisky le aconsejara cuál será el siguiente lance para satisfacer su desmedida ambición, esto, mientras observa el extenso césped del inmenso campo de golf que le da el consuelo a su desventura, pues ahí es el único sitio donde ha podido ser amo y señor…

AMADOR RODRÍGUEZ LOZANO... Logra detener que la aberración política, viole la soberanía de Tijuana.


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