Por Redacción | jueves, 15 de julio de 2021

Para México, la prohibición de los vehículos tendría implicaciones importantes, porque es uno de los líderes mundiales en exportaciones automotrices.


La Unión Europea anunció su intención de gravar las importaciones de productos elaborados con baja eficiencia en emisiones de dióxido de carbono, a la vez que pretende matricular solo vehículos con cero emisiones a partir del 2035, lo que plantea serios desafíos para nuestro país en un momento en el que su política energética ha relegado a las energías limpias

México tuvo tres alertas en los últimos cinco días sobre el riesgo que corren sus exportaciones si no desarrolla políticas acordes a nuevas regulaciones internacionales ya anunciadas o perfiladas por los gobiernos de sus principales mercados internacionales.

Estas alertas ocurren en un contexto en el que el gobierno federal de México tiene como una prioridad más alta el fortalecimiento de Pemex y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), que el rápido desarrollo de producción nacional de energías limpias para garantizar un suministro energético sostenible y exportaciones sustentables de productos.

En primer lugar, la Comisión Europea propuso este miércoles que matriculará sólo vehículos nuevos con cero emisiones a partir de 2035, una medida que aún requiere la aprobación del Parlamento Europeo, pero que es ampliamente impulsada por gobiernos del bloque.

Para México tendría implicaciones importantes, porque es uno de los líderes mundiales en exportaciones automotrices, con ventas de autos a la Unión Europea por 5,000 millones de dólares en 2020.

La Comisión Europea planteó que es necesario combinar medidas para hacer frente al aumento de las emisiones en el transporte por carretera a fin de complementar el comercio de derechos de emisión.

Específicamente, indicó que unas normas más estrictas en materia de emisiones de CO2 para turismos y furgonetas acelerarán la transición hacia una movilidad sin emisiones, al disponer que las emisiones de los vehículos nuevos disminuyan 55% a partir de 2030 y 100% a partir de 2035 en comparación con los niveles de 2021.

Para velar por que los conductores puedan repostar o recargar sus vehículos en una red fiable en toda Europa, el Reglamento revisado sobre la infraestructura de los combustibles alternativos exigirá a los Estados miembros que amplíen la capacidad de carga en consonancia con la venta de vehículos de cero emisiones y que instalen puntos de recarga y de repostaje a intervalos regulares en las principales autopistas: cada 60 kilómetros para la recarga eléctrica y cada 150 km para el repostaje de hidrógeno

Este tipo de medidas podrían extenderse a otros países. El sábado pasado, el Grupo de los 20 destacó que el desafío del cambio climático está en el centro de su agenda de 2021.

“Se requiere una acción colectiva urgente para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero con el objetivo de alcanzar la neutralidad de carbono para mediados de siglo”, dijo el G20 en un comunicado.

La Presidencia italiana ha pedido al FMI y a la OCDE que preparen un informe sobre este tema antes de la reunión de los Ministros de Finanzas y Gobernadores de los Bancos Centrales del G20 en octubre de 2021. Sobre la base de los resultados del Simposio, el informe hará un balance de la mitigación de los países y estrategias de políticas de adaptación.

Una tercera alerta está en el mecanismo de ajuste de fronteras de carbono (CBAM) de la Unión Europea, anunciado este miércoles y que podría cambiar los patrones comerciales a favor de países donde la producción es relativamente eficiente en carbono, pero hace poco para mitigar el cambio climático, advirtió la UNCTAD.

En un informe publicado también este miércoles, la UNCTAD muestra las posibles implicaciones del CBAM en el comercio internacional, las emisiones de dióxido de carbono (CO2), los ingresos y el empleo de los países dentro y fuera de la Unión Europea, con especial atención a los países en desarrollo y vulnerables.

Se espera que el CBAM introduzca nuevas medidas de reducción de emisiones de CO2 de forma transitoria en 2023 y las finalice antes de 2026.

Dependiendo de distintos escenarios, para México implicaría una pérdida de ingresos de entre 25.96 y 53.42 millones de dólares.

También conllevaría desde un alza de 0.47% hasta una baja de 1.11% en sus exportaciones de productos intensivos en energía, igualmente dependiendo de los escenarios.

- EL ECONOMISTA