Por Redacción | viernes, 12 de noviembre de 2021

Por Victor Lagunas Peñaloza


El día de ayer, en el palacio legislativo de San Lázaro en México, diputados de todos los colores ofrecieron sus posicionamientos para aprobar o negar el presupuesto 2022.

Una de ellos, fue la siempre activa en redes sociales y la que no tiene pelos en la lengua, la Diputada de Baja California, Julieta Ramírez

A través de una transmisión en vivo, la funcionaria transparentó ante miles de sus seguidores que se encontraban votando dicho presupuesto, sin embargo, no faltó el oportunista que la quiso cuestionar sobre cuánto dinero iba dirigido a Mexicali en el tema de seguridad. Ese fue el caso del ex secretario federal en el gobierno de Felipe Calderón, el panista Oscar Vega Marín, ex candidato a gobernador, fracasado y Regidor debido a que le regalaron ese puesto como regalo de consolación.

Muy a sus estilo le preguntó a la Diputada:

Diputada, buenas noches! Cuánto presupuesto tendremos nuevo para seguridad pública en Mexicali.

Pero nunca se esperó lo que ella le contestaría:

De entrada, el 100% del que ustedes se robaban.

Ahí, el debate se dividió. Algunos apoyaron el comentario del panista y muchos más el comentario acertado de la diputada federal a quien se le nota que simplemente habla lo que los ciudadanos pensamos.

Y regresando al tema de los panistas, solo podemos decir que me da mucha lástima que piensen que el pueblo no tiene memoria y mucho más el de Baja California.

Si piensan que por publicaciones en redes sociales y discursos vacíos que avientan al aire, ya se les olvidó los casi 30 años que gobernaron, están muy equivocados. A nadie se le olvidará que al final salieron casi vomitados por tanta corrupción.

Y si se les olvida, les recuerdo que en las últimas dos elecciones no han ganado nada y si no fuera por los puestos plurinominales, no tuvieran absolutamente nada.

Y como dice los viejos refranes, “calladito te ves más bonito y en boca cerrada no entran moscas”.

Lo que deberían de hacer, es tratar de ganar la confianza de la ciudadanía para que puedan hablar con la cabeza en alto.