BAGDAD (AP) Insurgentes iraquíes acrecentaron su campaña para
impedir la incorporación de sunitas a las fuerzas de seguridad, al
matar a 15 reclutas de la policía en un ataque suicida el
miércoles, y al asesinar a balazos a tres soldados que se habían
incorporado recientemente al ejército de Irak, dijeron las
autoridades.
Ambos ataques ocurrieron en la provincia de Anbar, un bastión de
la insurgencia al oeste de Bagdad, donde algunos de los peores
atentados terroristas y batallas entre miembros de la resistencia y
fuerzas estadounidenses han tenido lugar desde la invasión a Irak
hace más de tres años.
El martes, el gobernador de Anbar Maamoun Sami Rashid al-Alwani
logró salir ileso de un ataque con un vehículo cargado de
explosivos contra su caravana, cuando se dirigía a sus oficinas en
Ramadi, capital de la provincia. En el ataque murieron 10 civiles.
Cinco de los guardaespaldas del gobernador fueron heridos, dijo el
ejército de Estados Unidos.
El ataque en Faluya, otrora bastión rebelde a 65 kilómetros al
oeste de Bagdad, forma parte de una campaña rebelde en contra de
las acciones estadounidenses encaminadas a incrementar el número de
sunitas en la policía y el ejército.
El atacante, vestido de civil, activó sus explosivos a la
entrada del edificio de la policía, dijo el teniente primero Omar
Ahmed.
La bomba explotó varios minutos después de que el atacante se
sumó a la multitud de reclutas que esperaban ingresar al edificio
para pedir empleo, informó Ahmed.
Faluya se encuentra en la provincia de Anbar, dominada por la
mayor parte de los grupos terroristas sunitas. Algunos de los
peores enfrentamientos entre rebeldes y fuerzas norteamericanas
ocurren en esa provincia.
Por otra parte, los cadáveres de tres soldados iraquíes de
Faluya fueron encontrados en Jaldiya, una población al oeste de su
ciudad natal, dijo el doctor Rafie Mahmoud.
Los tres se habían graduado el domingo en entrenamiento básico,
como parte de la primera clase compuesta completamente por sunitas,
dijo la policía.
La policía también encontró en Bagdad los cadáveres de 14
hombres, las más recientes víctimas de la violencia sectaria
desatada por escuadrones de la muerte, que secuestran civiles para
torturarlos y luego abandonan sus cuerpos en las calles de la
ciudad.