TIJUANA.- Cientos de niños en la ciudad no recibirán los regalos de Reyes Magos, más bien tendrán que salir a trabajar a las calles, en una triste realidad de la crisis económica en este 2010.
Cada día Óscar se levanta muy temprano para irse a Línea internacional, y a sus 12 años ya tiene experiencia laboral, ahora es un servidor turístico.
En la zona donde se forman la fila peatonal para cruzar la garita de San Ysidro, él abre la puerta de los taxis con una sonrisa, en espera de una moneda para poder llevar dinero a la casa y contribuir con el ingreso familiar.
A su corta edad ya no recuerda si los Reyes Magos visitaron su casa alguna vez, este 7 de enero no espera nada, sólo espera que no amanezca con mucho frío para poderse ir a trabajar a la Línea, comer un taco, un agua, y el resto del dinero que junta llevarlo a su madre.
“No tengo mucho aquí, pero ni nos dejan trabajar, cada vez que pasa un policía nos levantan, tenemos que salir corriendo para que nos nos agarren, no le hacemos daño a nadie, sólo estamos aquí para ganar algo de dinero”, es el rostro de la pobreza en la ciudad de Tijuana.
Otros niños más pequeños que deambulan por las calles, entre cuatro y cinco años de edad, ya ni siquiera creen en la magia de los Reyes Magos.
La calle los ha hecho olvidar esta tradición ancestral, y lejos de recibir un regalo, muchas veces reciben el desprecio y el abandono de la sociedad.
Dos hermanos, una niña de 11 años, y su hermanito de cuatro, corren entre los autos que realizan fila en los carriles para cruzar la garita de San Ysidro.
La gente en la calle les dice “malabaristas”, ambos agarran unas pelotas de plástico, hacen malabares para ganarse unas monedas de quienes cruzan la frontera hacia Estados Unidos.
“No tenemos en mi casa para regalos de Reyes Magos, además eso no existe”, fue la dura respuesta de estos menores que están más preocupados por sobrevivir ante la violencia que se vive en las calles que por recibir un regalo.
Nunca, comentaron, se les ha acercado alguien para darles un regalo de Reyes Magos, su vida dejó de ser infantil y ante la necesidad económica piensan como adultos para poder alimentarse y hasta prácticamente convertirse en el sustento de la familia.
Ser niño de la calle es duro en una ciudad como Tijuana, con tantos peligros, y más lo es ser niño migrante, sólo en esta urbe donde la violencia impera.
Las crisis financiera ha dejado sin empleo a los migrantes y las redadas de la Patrulla Fronteriza han generado que durante el 2009 hayan sido deportados más de 7 mil niños de Estados Unidos hacia Baja California, de los cuales 3 mil viajan sin ninguna compañía y más de 600 son originarios del Estado.
De acuerdo a estadísticas de las autoridades centrales del Instituto Nacional de Migración (INM) en toda la frontera norte han sido deportados más de 24 mil niños.
Por las garitas de Baja California se están repatriando un promedio 22 niños diarios, donde la mitad llega sólo y en todo el país 13 mil 506 lo hacen de la misma manera.
El 80 por ciento de los niños deportados por Baja California, indica el INM, son originarios de diversos estados del interior de la República, mientras el resto, son originarios del Estado, pues de enero agosto de 2009 se han registrado mas de 600 menores que indicaron tener residencia en Tijuana al ser repatriados.
Los menores migrantes están en situación de riesgo, los cuales son canalizados al DIF Estatal, sin embargo el futuro y paradero muchas veces es incierto.
Este 7 de enero para miles de niños no habrá un regalo debajo del árbol de Navidad con el cual jugar, la crisis económica ha empobrecido a los más pobres, por lo que los menores han tenido que salir a las calles a trabaja, dejar la escuela y dejar de ser niños.
Mientras la cifra de niños de la calle aumentan en Tijuana, los gobiernos de los tres niveles no han implementado programas sociales para sacarlos de esta vida, lo cual finalmente es parte de la violencia que actualmente se vive en la entidad.