LIZBETH DÍAZ ARROYO / E L M E X I C A N O
TIJUANA.- Un impresionante operativo realizado por efectivos militaresy agentes federales, se realizó anoche cerca de las 22:00 horas durante una fi esta que se celebraba en la colonia
Herrera, donde al menos 60 hombres fueron detenidos y puestos a disposición de la autoridad.
Era casi imposible entrar a la zona ya que fue puesto un dispositivo para acordonar el lugar al menos una cuadra a la redonda, mientras elementos ingresaban al salón Pequeño Travieso, donde se celebraba la fi esta de un bautizo.
Los cerca de sesenta detenidos fueron llevados en unos dos camiones del Ejército Mexicano, escoltados por
agentes federales, estatales y con el fuerte resguardo de personal militar. De ello no se dieron mayores detalles.
Información proporcionada a EL MEXICANO, advierte que fue un “cateo” apoyado por el Ejército Mexicano, realizado sobre la calle Esterito, del lugar marcado con el número 1720, y
ejecutado por agentes de la Siedo y Gafes.
Trascendió que el diseño del operativo viene desde las autoridades centrales, tanto militares como federales de la Ciudad de México y con un objetivo específico pero no revelado hasta anoche.
Esta situación causó gran nerviosismo entre los presentes, entre ellos niños, quienes celebraban con sonido de la banda “Clave Azul”, silenciada cuando se anunció el arribo de los agentes.
“¡Tírense al piso!”, fueron las palabras que de inicio escucharon algunos de los presentes, inmediatamente el silencio invadió el inmueble y en cuestión de minutos el grupo de efectivos
militares y policíacos irrumpió el lugar y se inició la detención de los asistentes de sexo masculino.
Por lo recabado en el lugar, se sabe que durante la incursión al salón de fiestas no se efectuaron disparos de arma de fuego de parte de ambos lados, no se reportan personas lesionadas, pero sí
que algunas mujeres y niños sufrieron crisis nerviosas.
Se estima que el operativo en el salón de fiestas no duró más de 40 minutos, lapso en el que separaron a los hombres de entre los asistentes y uno a uno los fueron deteniendo y subiendo a los
camiones de redilas en calidad de detenidos.
Aún con el acceso limitado, fueron algunas personas que quedaron en el salón quienes confi rmaron tanto la detención de sus familiares y amigos que sin más ni más fueron llevados uno a uno.
Mientras tanto, carros, camionetas y otro tipo de unidades quedaron fuera del edificio de un piso, donde horas antes había iniciado el festejo.