El Programa de Apoyo a la Economía que anunció recientemente el presidente Felipe Calderón, es la respuesta del gobierno de México a la crisis económica por la que atraviesa nuestro vecino del norte, que de hecho afecta a la economía mundial. Y por supuesto a nuestro país.
El problema es simple y dramático: el consumo es la actividad que mueve a la economía en el planeta; Estados Unidos es el principal consumidor; el nivel de consumo en la Unión Americana en lo que va del año, según los datos, ha llegado ha ser de cero.
Si tal situación no se revierte, los países productores que alimentan el mercado norteamericano tendrán necesariamente que dejar de producir. De ocurrir esto, el despido de trabajadores es una consecuencia lógica y dramática; si la situación se mantiene, el cierre de empresas será sólo cuestión de tiempo.
Ante esa realidad, los países tienen que reaccionar de la mejor manera, según sus capacidades. Eso es lo que ha hecho el presidente Calderón y su gabinete económico, al anunciar las 10 medidas temporales para impulsar la actividad económica, la inversión y el empleo en México.
Dichas medidas de carácter fiscal, organizacional y de promoción del empleo, están orientadas a apuntalar la actividad económica en el país; en otras palabras, para soportar temporalmente la crisis económica por la que el mundo atraviesa.
Con tales medidas, los empresarios realizarán sus actividades productivas a un costo menor, podrán mantener a su plantilla de trabajadores e incluso realizar nuevas contrataciones, podrán exportar con más facilidad y de manera más económica sus productos; todo esto al tiempo de poder hacerse de créditos y beneficiarse con facilidades fiscales para crear empresas en los municipios más pobres de México.
Los ahorros que las empresas generen a partir de tales medidas, les otorgará liquidez para enfrentar sus inversiones y gastos. Todo esto mientras la crisis mundial termina.
Adicionalmente y por su parte, el gobierno incrementará el gasto público, lo que generará más empleo; la inversión millonaria que realizará para la renovación y el mantenimiento de la infraestructura de PEMEX, es un ejemplo de ello.
Hay que subrayar dos cosas; primero, que estas medidas son posibles gracias a la estabilidad económica que hemos logrado desde el año 2000 a la fecha, si no gozáramos de tal situación, estas diez medidas no podrían si quiera imaginarse.
Segundo, que estas medidas no nos permitirán crecer, sino sólo mitigar el impacto negativo que tendrá sobre nuestro país la desaceleración económica de Estados Unidos.
Según se ha informado, las medidas de orden fiscal sumadas al gasto presupuestal, arrojarán un total de 27 mil millones de pesos, esto además de los 30 mil millones de pesos que se tiene estimado se destinarán al financiamiento de la banca de desarrollo.
Si las diez medidas anunciadas y los 57 mil millones que pesos que se han puesto sobre la mesa, son suficientes para salir bien librados de esta grave crisis económica mundial, es algo que hoy no podemos contestar.
Sin embargo, nadie tiene duda de que la economía global se reactivará en algún momento, por ello, si respondemos favorablemente a las medidas anunciadas por el gobierno y si éstas nos alcanzan para soportar la crisis, mientras ésta dura.
Al final podríamos estar en una inmejorable situación para despegar económicamente como país en la región y en el mundo, lo que vendría a confirmar lo que la historia nos ha enseñado, que las crisis constituyen sin duda la mejor oportunidad para crecer; nuevamente, dependerá principalmente de nosotros.
jespinavon@yahoo.com.mx