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Edición sábado, 26 de mayo de 2007

Desafío (Edición Impresa)

La retirada panista

Rafael Loret de Molasábado, 26 de mayo de 2007

Durante largas décadas, desde su fundación hasta las exitosas convocatorias en pro del cambio, el PAN desarrolló su estructura más bien en los centros urbanos con escasos desplazamientos hacia las comunidades rurales. De allí la paradoja tremenda de que el apoyo más sólido hacia el priísmo hegemónico proviniera de las zonas marginadas, es decir en donde había fallado el gobierno revalidado casi por inercia. Un caso fue sobresaliente: en los municipios tomados por el neozapatismo en su fase inicial, ganó el PRI en los comicios inmediatos a la revuelta. Los pobres se colocaban así la soga al cuello acaso por su inclinación por la fatalidad; también por la ausencia de opciones convincentes.

Conquistada la Presidencia en 2000, bajo el llamado “fenómeno” foxista cuya piedra angular fue la reiterada demagogia para ofrecer un cambio drástico sin definir métodos y proyecciones, el PAN no creció nacionalmente: el derrotado PRI mantiene la mayor parte de las gubernaturas y el PAN y el PRD juntos no logran captar siquiera la mitad de las mismas. Para colmo, la tendencia en este 2007 exhibe una sorprendente recuperación priísta en bastiones de la derecha como Yucatán y posiblemente Baja California; y ello a pesar de estar reducido a la condición de tercera fuerza política en la perspectiva nacional con todo y sus negociadores representantes en el Legislativo, verdaderos académicos en el chantaje político. Nunca un partido vencedor, el PAN, había estado tan supeditado al derrotado.

Para explicar la distorsión entre la popularidad del presidente Fox en su arranque y el ínfimo crecimiento estructural del partido que le había impulsado, se divulgó que, en realidad, los panistas de cepa no habían llegado al poder; quienes lo hicieron, de acuerdo a esta hipótesis, más bien fueron los integrantes de una corriente específica, limitada y hasta bronca –por no decir rudimentaria, apretada en torno a una figura carismática que llenó, así fuese por breve lapso, el vacío de líderes naturales en una nación ansiosa de ídolos y conductores aunque éstos soliciten sacrificios humanos extremos. La cultura de Huichilobos no se extingue con las centurias.

Sólo que años atrás, iniciada la década de los noventa, el mismo planteo se hizo en el seno del PRI todavía gobernante. Entonces, presidía al Comité Ejecutivo Nacional Luis Donaldo Colosio quien, en repetidas ocasiones, manifestó su preocupación porque la consolidación de Carlos Salinas en la Primera Magistratura, tras los fraudulentos comicios de 1988, significaba mayor popularidad para éste pero no se traducía, en términos reales, en una mejor percepción general hacia el partido en el que militaba. Por ello, claro, en 1989 perdió su primera gubernatura, precisamente la de Baja California con Ernesto Ruffo Appel a la cabeza, y la secuela siguió en 1991 en Guanajuato. (En San Luis Potosí, ese mismo año, Don Salvador Nava, con el apoyo del PAN y el PRD, fue víctima de los arreglos centralistas sin que por ello pudiera llegar al poder el priísta Fausto Zapata, remedo del echeverriato y adversario directo del navismo histórico).

Lo anterior nos lleva a concluir que los mandatarios no necesariamente avanzan de la mano con relación a sus plataformas partidistas si bien, como es lógico, no pueden substraerse de las mismas para ampliar sus propias coberturas políticas. Fox lo entendió muy tarde hasta que las circunstancias le obligaron a volcar toda la parafernalia oficial para impedir, como él dice, un viraje hacia la izquierda que le hubiese puesto en la picota... a él y buena parte de sus cómplices.

Debate

En Yucatán se dejo solo, de hecho, al abanderado panista, Xavier Abreu Sierra, quien no contó, como todos sus predecesores en las contiendas estatales, con el apoyo del influyente Diario que le señaló, durante su periodo como alcalde de Mérida, algunas serias irregularidades administrativas... si bien con el discreto encanto de la tolerancia. El perfil de Abreu, más bien pobre en su formación cultural e incluso política, se cernió a su imagen de buen padre de familia en un hogar limpio, ejemplar. No fue suficiente para enfrentar los desbordamientos caciquiles en una entidad en la que el cambio prometido no significó poner fin a los viejos rescoldos del cerverismo perverso. Al contrario, su tibio gobernador, Patricio Patrón Laviada, optó por cruzarse de brazos para ahorrarse diferendos con la ambiciosa parentela.

El PRI ganó porque el PAN lo dejó, cansándose se cometer errores y, peor aún, de prolongar omisiones cuyos efectos vitalizaron la empantanada estructura de un priísmo vivo en tanto el paternalismo esté vivo. Siguiendo la antigua metodología alquimista, el PAN, de hecho, se suicidó en uno de sus mayores y más viejos bastiones dejando la gubernatura en manos de la sobrina de Cervera, Ivonne Ortega Pacheco, ex alcaldesa de Dzemul, el municipio en donde nació el extinto cacique, y de pobre presencia estatal hasta que surgió como salida de la chistera de un mago en detrimento de otros políticos consumados que a punto estuvieron de escindirse.

No se olvide lo expresado por Dulce María Sauri, aunque ella hará hasta lo imposible para que funcione la amnesia colectiva, tras su descalabro en la amañada selección interna del PRI: la maniobra para imponer a Ortega Pacheco fue preparada y desarrollada por el ex presidente Carlos Salinas en contra de las corrientes locales que pretendían una candidatura más firme. Pero tal, desde luego, no era la visión particular del ex presidente quien consideraba vital colocar su hierro, al rojo vivo, sin competencia de ninguna índole, esto es sin que nadie dudara de su fortaleza. Y desde este punto, claro, arranca, ya desde ahora, el relevo presidencial cernido a los intereses de los grupos por él representados. El actual mandatario, en este sentido, no pasa de ser un paréntesis necesario.

El PAN no crece ni el PRI cambia. Negocian, eso sí, en plena exaltación de la demagogia con su nueva aristocracia de señorones bipartidistas y absolutamente predecibles.

El Reto

El próximo capítulo se escribirá, en agosto próximo, en Baja California. Cuando surgió la postulación, para muchos sorprendente conociendo la historia del personaje y sus querellas pendientes, de Jorge Hank Rhon como candidato priísta al gobierno de esta entidad, de inmediato corrió una voz en el sentido de que el PAN, negociando, le pondría un rival a modo. (Por cierto lo mismo se hizo en Yucatán cuando surgió Víctor Cervera en 1967 y fue protegido por el panismo vernáculo que lo ganó todo en Mérida excepto el distrito jugado por “el balo”).

Hank Rhon, ex alcalde de Tijuana, fue ungido para compensar con ello a la poderosa familia por la segregación de Carlos, el mayor, en el Estado de México en donde ya los cantos de sirena se escuchan alrededor del Palacio de Gobierno. También, y es esto lo más importante, gracias a su poderosa red de operadores políticos y financieros con vínculos bajo sospecha por decir lo menos. Otra vez los cacicazgos para asegurar el futuro de un partido cada vez más minado por las viejas mafias.

El adversario de Hank, el panista José Guadalupe Osuna Millán, también fue alcalde de Tijuana y, lo mismo que en Yucatán, ha sido protegido por el gobernador en funciones, Eugenio Elourduy, en plena eclosión de la política del maquillaje, esto es destinada a exaltar las simulaciones por encima del sentido común. Osuna, pese al apoyo del aparato estatal, no cuenta siquiera con similares pertrechos políticos y económicos a los que ostenta Hank. Si los bajacalifornianos no hubieran descubierto el juego hablaríamos de “rounds de sombra”.

El PAN negocia y la moral política se diluye. Abundaremos.

La Anécdota

Esos pen... (los del PAN) quería que no prometiera nada. ¿Y como íbamos a ganar las elecciones entonces?

Tal me confió Vicente Fox, en mayo de 2001, en el adusto despacho presidencial de Los Pinos y en plena asunción política. Separando, siempre, a su partido de su grupo vencedor. Por eso resulta inverosímil, a estas alturas, que el PAN sirva ahora de parapeto al ex presidente para erosionar la ya de por sí vulnerable presidencia del señor Calderón, en medio de los fuegos amigos y de las grandes simulaciones

Por lo pronto, la dirigencia nacional del PAN se queja, con vehemencia, de que sus consejeros nacionales no hacen quórum cuando más los necesita. Y el presidente se cierne a su agenda militar. Otra vez la bifurcación: el mandatario hace lo suyo, y el partido se enconcha. ¿Quiénes ganan? Obvio: los que son capaces de pescar a río revuelto.

Web: www.rafaelloretdemola.com

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