¿Por qué es peor el vacío de poder al mal gobierno? La razón es simple: jamás la inercia ha servido para construir algo; en otra perspectiva, la corrupción, perversa per se, desata las ambiciones dinamizando la vida social aunque, claro, las diferencias sean agudas entre los especuladores beneficiarios y las bases trabajadores. Alarma que al final del periodo presidencial en curso, el mandatario, más bien mandante, recurra a la falacia de exaltar hasta la controvertida ley migratoria de los Estados Unidos como si fuera propia o hubiese sido gestada por sus cabilderos cuando todos sabemos que no fue así. Se trata de capturar imágenes para los usos mediáticos proselitistas correspondientes. Nada más.
El irresponsable andar del presidente Vicente Fox –la paradoja mayor es legar una biblioteca con sesenta mil volúmenes, sin incluir las obras críticas claro, cuando se ha caracterizado como un mandatario resistente a la lectura y proverbialmente inculto, obliga a señalar no sólo las agudas confusiones conceptuales sino, sobre todo, los riesgos que conllevan hacia el futuro inmediato cuando la “continuidad” parece estar cernida a la exaltación de un hombre mediocre, el “menos malo”, como sustento de estabilidad política... aunque los polvorines sociales se incendien por los desaseos cibernéticos de la jornada comicial.
Es curioso que la bandera mayor del postulante panista, Felipe Calderón, sea la del empleo, un renglón poco atendido por la administración federal actual aun cuando se pretexte que los legisladores “no dejaron trabajar al presidente”. Con la proclividad chambista del aspirante se evidencia la fórmula sugerida para alcanzar la meta de la gobernabilidad: cooptar a los adversarios, integrándolos al presunto gabinete triunfador, para que sean ellos quienes realicen labores de cabildeo entre sus correligionarios miembros del próximo Congreso. Si fallan, sencillamente causarán baja como ya advirtió quien se observa ya en posesión de la banda tricolor al amparo de las felices encuestas de mayo.
Si la estrategia falla no tendrá otras salidas previsibles para destrabar los candados de la ingobernabilidad.
Esto es, le pasarán las facturas generadas por la sostenida rispidez de la campaña –“peligro para México”, “mafioso”, entre otros calificativos endilgados a sus oponentes aun cuando pretenda mostrarse plural invitando a “los otros” a toro pasado. En este punto, el espectro de la parálisis que acompañó todo el derrotero foxista volverá a ser factor determinante.
Y si no es así, en el supuesto de que sus rivales acepten que ellos o sus operadores formen parte del hipotético gobierno “calderonista” –imagínense a Manuel Camacho otra vez en la Cancillería por donde pasó fugazmente, y a César Augusto Santiago en calidad de vocero presidencial considerando que el actual provino de una guerrilla, la de El Salvador, no podría definirse si el gabinete será rehén del mandatario o al contrario. En materia de chantajes entrecruzados siempre quien tiene la posición mayor es más endeble frente a los sacudimientos perniciosos. Tal ha sido en todo tiempo y lugar.
Si la continuidad, en fin, se impone –como lo hizo en 1994 al amparo de los votos del miedo y tras el crimen de Lomas Taurinas, la inercia ampliará su curso a doce años y los mexicanos deberán esperar el paso de un periodo para ver si alguno de los actores políticos se atreve a encontrar las llaves de la gobernabilidad.
Debate
Durante el 2000, el señor Fox calificó al final del milenio anterior como el “siglo perdido”, esto es cien años bajo la férula de la dictadura porfiriana ¿cuál sería su signo, la izquierda o la de derecha? y de la hegemonía priísta a lo largo de más de siete décadas. Tal considerando, obviamente exagerado, sirvió para exaltar la urgencia de un cambio drástico y dejar atrás cuanto resultaba degradante del pasado inmediato. La estrategia, desde luego, funcionó.
Pero, ¿no puede decirse otro tanto de la administración foxista pese a los dividendos en el terreno económico, en apariencia favorables, aun cuando éstos se dieron refrendando cuanto se había iniciado en la fase terminal del priísmo hegemónico? Seis años perdidos, sí, por obra y gracia de la negligencia y la simulación. ¿Dónde están, por ejemplo, las nuevas reglas para dinamizar los procesos electorales ampliando coberturas y participaciones, por ejemplo en pro de las “segundas vueltas” destinadas a recuperar la extraviada voz de la mayoría? Recuérdese: sólo uno de cada cinco empadronados optará por el proyecto que resulte vencedor el próximo 2 de julio.
Nada se hizo, igualmente, para frenar la desatada ambición de los aliados del viejo régimen que lograron reacomodarse, feliz y exitosamente, dentro del nuevo. Son los mismos, claros, aun cuando nada se diga de su singular mutación política o, más bien, de su peculiar capacidad para cambiar de piel sin que sea globalmente perceptible. La responsabilidad por la inercia en otros asuntos, paralizados por el Congreso según se dice, en pro de reformas estructurales en la perspectiva fiscal y la energética, alcanza a distintos poderes y sectores, incluyendo a la sociedad manipulable.
¿Es dable, en estas circunstancias, proponer la continuación de la parálisis como seguro a favor de la estabilidad? No se trata de dar seguimiento a las promesas, digo propuestas de campaña sino de hacer el registro de aportaciones y posturas de cada uno de los protagonistas principales de la lid presidencial. Y es evidente que el candidato de la continuidad tiene, más bien, las manos vacías... no limpias como pregona.
¿O acaso no supeditó toda iniciativa propia, salvo la de su postulación, al gradualismo negligente de la administración foxista?
Sin resultados no es moral proponer la permanencia y extensión administrativa de la misma clase política.
El Reto
Fue tal el vació que se habló de cogobierno para explicar la propensión aguda de la “pareja presidencial” a mostrarse en público como si de reina y rey se tratara. Recuérdese que la responsabilidad del titular del Ejecutivo federal es indivisible y así lo será hasta que no se reforme la Constitución, por ejemplo para aterrizar en un parlamentarismo obviamente más eficaz que el presidencialismo autoritario concentrador de facultades –incluso para determinar discrecionalmente cederle a su consorte un papel extralegal, y los mexicanos andemos hacia una mayor participación colectiva en los asuntos generales.
Por lo anterior, claro, es imperativo zanjar, de una vez por todas, las intenciones en pro del nepotismo, desatado por lo demás entre los miembros de Acción nacional sobre todo –en otros institutos políticos la tendencia existe pero no a tal grado, con excepción de los verdes, sustento de un pretendido gobierno con visos gregarios inocultables. Insisto: de acuerdo a la definición clásica de Aristóteles, la aristocracia es lo contrario a la democracia. Es indispensable tomarlo en cuenta.
Sin tantas máscaras de por medio –dos sujetos con las caras cubiertas se proponen como “líderes” de opinión en una nación de grandes simulaciones, es más sencillo desnudar las intenciones.
La Anécdota
Hace unos días, durante un mitin del candidato presidencial de la coalición “Por el Bien de Todos” en San Miguel de Allende, una banda de facinerosos generó quince denuncias por robo. Aprovechando la circunstancia, uno de los candidatos a senadores, miembro del PAN claro, llamó a la radiodifusora legal y expuso:
¿Ya ven ustedes? Obrador es quien trae a los malhechores.
Por supuesto, le contestaron. Una señora del auditorio llamó para expresar su condena:
¿No es la autoridad municipal, de extracción panista, la obligada a garantizar la seguridad en la ciudad, más aun cuando se trata de eventos políticos? Ahora resulta que la negligencia de los funcionarios panistas provee de elementos provocadores al discurso de sus candidatos.
Menos mal que hubo una voz que puso las cosas en su lugar. A ver si mañana no nos dicen promotores del lópezobradorismo por haber cuestionado las burdas maniobras mediáticas de los inmaculados miembros del blanquiazul. Por eso ofrezco ocuparme de las incoherencias de Andrés Manuel en nuestra siguiente entrega.
Web: www.rafaelloretdemola.com
Email: rafloret@yahoo.com.mx