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Edición jueves, 25 de agosto de 2005

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IMSS: “¡Es la corrupción, estúpido!”

Francisco Rodríguezjueves, 25 de agosto de 2005

EL CLIMA ANTISINDICALISTA que prevalece en la llamada “administración del cambio” tiene como pararrayos de todos los males e ineficiencias gubernamentales a los trabajadores. Si las cosas fallan, fracasan o se deterioran, la culpa es de la fuerza de trabajo y no de quienes –head hunters de por medio, decían saber como traer la felicidad a México, dizque negada por “70añosdeautoritarismoycorrupción y, bla, bla, bla.”

Cañeros, mineros, petroleros y, por supuesto, los trabajadores del IMSS que, dice la propaganda perversa, son culpables de la crisis azucarera y hasta de las corruptelas de los ex propietarios de ingenios; culpables de la crisis acerera mundial; culpables de cuanto malo sucede en Pemex; y, por supuesto, culpables, de la quiebra técnica del Instituto, ocultando con ello nauseabundas tormentas de corrupción que cotidianamente colapsan a la seguridad social. De responsabilidades gubernamentales, eso sí, nadie habla.

Parodiando a papá Bush, el verdadero problema “¡es la corrupción, estúpido!”.

Vayamos hoy al caso del IMSS:

Apenas ayer miércoles 24, se llevó a cabo un “concurso” para asignar la construcción de un cada vez más necesario hospital en Playa del Carmen, en Quintana Roo. El evento fue una farsa. Ya de antemano todos los participantes sabían que el ganador sería, como fue, la compañía del compadre de Adalberto

Domínguez Cruz, jefe de la División de Construcciones del IMSS.

Este señor Domínguez, con título de ingeniero tomó posesión del cargo donde ahora favorece a sus compadres, apenas el 2 de mayo de este año, después de cumplir un periodo de inhabilitación para desempeñarse en el gobierno federal, luego de que no pudo “solventar” irregularidades a su paso por otras dependencias. Domínguez trabajó antes en el ISSSTE y en el SAT.

Inhabilitado y todo, Domínguez asesoraba en sus muchos ratos libres a Ernesto Camacho Jasso, coordinador de Construcciones y Patrimonio Inmobiliario del IMSS, quien lo ingresó ya formalmente a la nómina hace casi cuatro meses. Pero, como asesor, ya percibía ingresos desde mediados del año pasado.

Camacho Jasso llama poderosamente la atención entre sus compañeros y subordinados. Y es que con un sueldo líquido anual de aproximadamente 800 mil pesos, estrena vehículos cuyo valor iguala sus percepciones.

¡Y entre compadres te veas!

La compañía del compadre de Domínguez, quien como monaguillo también colectaba diezmos para Camacho Jasso, es Constructora Fenes y, además del de Playa del Carmen, ya tiene un contrato con el IMSS en Tlaquepaque, Jalisco, con un monto de 82.5 millones de pesos, más IVA, but of course, firmado en octubre de 2004, cuando Domínguez ya asesoraba o colectaba para quien ahora es formalmente su jefe jerárquico superior.

¿Cómo ganar concursos con estos compadres? Pues bajándose los pantalones, para que luego se los fajen y refajen los cuates. Sucede ahora en Tlaquepaque.

Cotizaron unas charolas de lámina de acero inoxidable que en el catálogo de concurso representaban 700 mil pesos, cuando el costo real era de 6 millones. Eliminaron de un plumazo esas láminas, con lo que le evitaron a la compañía un quebranto de 5 millones 300 mil pesos. Para que no perdiera Constructora Fenes, cambiaron la especificación de la subestación eléctrica, que también traían muy barata. Sucedió lo mismo con los pozos de absorción, también muy baratos para ganar el “concurso”, y de los 40 mil pesos que iban a costar al IMSS, ahora están tazados en 350 mil monedas de a peso. Una a una, decenas de especificaciones han sido “adecuadas” para beneficio de todos quienes participan en estos redituables “negocios” que sangran al patrimonio del Seguro Social y que derivan en la pérdida de calidad en la prestación de servicio a los beneficiarios.

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Con el compadre, pues, justicia y gracia. Con los demás, justicia a secas. Y es que en el acta de apertura económica del concurso de Tlaquepaque, puede observarse que descalifican a una compañía por diversos errores, todos ellos de mucha menor importancia que los que Fenes tiene en su contrato. Uno de ellos, que es además de alto riesgo, es que en la reja perimetral, de la obra en Jalisco, el catálogo indica tubo de acero ced 30, y la contratista puso de ced 40; en los registros sanitarios y eléctricos la compañía omitió el acero de refuerzo y la cimbra, pero consideró aplanado ¡¡¡contra radiaciones!!!; en los soportes para instalaciones, el catálogo de concurso indica tirantes de 5/8’ y la contratista puso de 3/8’ y de menor longitud.

Ayudando compadres es, quizá, como estos personajes que cobran en el IMSS, piensan subsanar el subejercicio en la construcción de sus unidades que padece el Seguro. Tal vez no sea tan extraño, si consideramos que los objetivos del IMSS no necesariamente coinciden con los de sus funcionarios.

Y a fin de cuentas, es la corrupción, estúpido.

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