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Edición lunes, 24 de marzo de 2008

EL IMPACTO OCULTO DEL DAÑO CEREBRAL

Por
Agencia
lunes, 24 de marzo de 2008

Indudablemente que realizar una compleja y prolongada cirugía cerebral en una persona con alguna forma de epilepsia incontrolable o catastrófica y lograr su curación, es algo muy importante e impactante. En el Centro de Epilepsia y Daño Cerebral, tenemos múltiples ejemplos de esta exitosa posibilidad.

Pero, usted estimado lector, afortunadamente alejado de uno de estos casos de epilepsia catastrófica, desconoce todo lo que hay detrás de ellos. Hoy, dedicaré esta su Sección de Salud de El Mexicano a este importantísimo, así en superlativo, tema: El impacto oculto del daño cerebral y, lo más importante, sus formas de atenuación y prevención.

Empecemos por una historia real ocurrida en cualesquier ciudad de nuestro país o del planeta. Es la historia de una joven pareja, sin antecedentes de anomalías o enfermedades neurológicas en ambas familias. Ambos con sus respectivos empleos. Han tenido ya dos niños normales. Uno asiste a la primaria y el otro pasa tiempo en la guardería y/o con los abuelos. Sin problemas en su vida diaria, deciden tener un tercer hijo, esperando que sea niña.

El embarazo se dá y todo va bien hasta que sufren un accidente y la futura madre inconsciente es sometida a radiografías por lesiones múltiples. La madre se recupera y una ultrasonografía permite afirmar que el producto es viable. Sin embargo, no se analiza con profundidad el riesgo de la radiación y de los medicamentos recibidos. La vida continúa y el embarazo también. Una o dos ultrarsonografías tempranas muestra crecimiento y morfología aparentemente normal. Como suele ocurrir, los humanos asumimos que todo está bien y que postergar las revisiones médicas es un pecado menor. Y los complementos vitamínicos, especialmente el folato, quedan olvidados en la alacena .

En el octavo mes del embarazo, se realizó otra ultrasonografía y mostró malformación cerebral y espinal. El bebé, casi a término, muestra hidrocefalia ( aumento del sistema ventricular cerebral por exceso de líquido cefaloraquídeo) y una tumoración en la espalda por falla en el cierre del tubo neural y sus envolturas (mielomeningocele) . La mala noticia sacude a toda la familia y se decide hacer uso de una operación cesárea.

El producto es extraído y tarda en respirar. Está morado y flácido. La calificación en la escala de la Doctora Apgar es baja al primer y quinto minuto, mejorando en el décimo. A las doce horas de nacido, cursando con una recuperación pediátricamente satisfactoria, el neonato presenta crisis convulsivas, breves y tónicas, típicas de la inmadurez cerebral . Por razones desconocidas, el paciente no es revisado por un especialista en sistema nervioso y con grandes dosis de fenobarbital se controlan las crisis (y se deprime la ventilación-oxigenación!). Eventualmente, se concluye que hay que instalar una válvula-catéter ventrículoperitoneal, para drenar el líquido cefaloraquídeo en exceso y quirúrgicamente sellar el mielomeningocele localizado a mitad de la espalda. Contra estándares internacionales, el paciente es operado por cirujanos pediatras muy capacitados, pero con desconocimiento del terreno neuroquirúrgico.

Después de algunas complicaciones y una estancia hospitalaria de dos meses, el paciente es enviado a casa, con un gran daño cerebral .

Y aquí realmente empieza el víacrucis del paciente, su familia y, en especial , de la madre de este desafortunado bebé. La madre para de trabajar. Deja de ser económicamente activa y el ejercicio de su amada profesión también se detiene. El esposo se ve obligado a obtener una segunda fuente de ingresos, con el consecuente alejamiento de su familia y hogar. Los hijos sanos son progresivamente privados de sus pequeños privilegios y la sana interacción con sus padres es escasa . La deuda de la atención médica y del hospital es gigante. La atenúan vendiendo sus carros y otras pertenencias. El bebé, con evidente retraso en su desarrollo temprano, presenta epilepsia catastrófica. Esto significa que tiene múltiples crisis cada día y que éstas incrementan el daño cerebral original. Como suele ocurrir, en ausencia de un apoyo social-gubernamental apropiado, la mamá se concentra completamente en su hijo enfermo , entregando su vida (esto implica las 24 horas de todos los días!) a esta penosa e inacabable misión.

Dígame estimado lector, ¿en cuánto podemos dimensionar 20 horas de diaria dedicación, semana tras semana durante 10, 20 o 40 años ??. Valor fuera de toda medición !!

Indiscutiblemente que cuando nuestro grupo de alta especialización en epileptología logra curar uno de estos casos de encefalopatía epiléptica, constituye un enorme éxito, con gran repercusión positiva en el individuo y su familia. Sin embargo, miles y miles de casos, por muchas razones, no pueden tener acceso a alta especialidad médico-quirúrgica. Por tal motivo, nuestro Centro de Epilepsia y Daño Cerebral del Hospital Angeles, en conjunto con un importante grupo profesional y multidisciplinario de Centro Universitario de Tijuana, hemos concebido un programa orientado a disminuir el surgimiento de estos casos neurológicos, a través de la Campaña de Detección Temprana y Prevención del daño Cerebral, la cual será activada con una magna conferencia en el Auditorio del Hospital Angeles, el próximo 17 de Abril a las 9 AM. Lo invitamos a participar. Informes y orientación gratuita: (664) 635-18-30 ó 6-28-63-37. En USA (619)997-50-70. Visite nuestra página de internet y charle con nosotros: www.epilepsiaesperanza.com

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