La abundante información que existe sobre las “enfermedades de la mujer”, así como la presencia de innumerables especialistas en este capítulo de la medicina, hicieran pensar por un momento, que los varones no tenemos ni un sistema sexogonadal complejo y/o que este sistema nunca se alterase. Pero la verdad es otra. Por ello, a partir de hoy dedicaremos un espacio de información al respecto. Hoy tocaremos la baja o nula funcionalidad de los testículos: el Hipogonadismo.
El hipogonadismo se puede referir a: 1) la falla de los testículos para producir testosterona, lo que genera una deficiencia de andrógenos, o, a 2) a una formación imperfecta de espermatozoides (espermatogénesis), originando infertilidad.
Una espermatogénesis deficiente y la infertilidad pueden existir en presencia de nivel normal de testosterona. Los varones adultos producen 7 mg de testosterona por día, y el nivel sérico (sangre) normal es de 3-10 ng/ml (nanogramos por mililitro).
Para que se produzca testosterona, se requiere: un hipotálamo y una glándula pituitaria intactas, así como las células de Leydig en el testículo. Por su parte, la espermatogénesis requiere una hipófisis y células de Leydig normales.
La testosterona es la hormona maculina por excelencia. Una variante de ella, la 5-alfa-dihidrotestosterona, es la responsable del crecimiento y desarrollo de los órganos sexuales masculinos.
El hipogonadismo es de dos tipos. El hipogonadismo primario se debe a trastornos de los testículos y se asocia a nivel elevado de gonadotropina (la hormona hipofisiaria que estimula la función de los testículos). El hipogonadismo secundario resulta de una falla hipofisiaria, y se asocia a nivel bajo de gonadotropina en la sangre. Nuestra asesoría gratuita, marcando el 634-17-68.