el-mexicano.com.mx MARTES, 21 DE OCTUBRE DE 2014

Bienal de Artes Visuales del Noroeste

Por Redacción / EL MEXICANO

Publicado (Edición impresa)

Inaugurada simultáneamente el viernes 24 de septiembre junto a la muestra "Rostros y Tradiciones de México" en los pasillos adjuntos y aulas del segundo piso del CEART, la XII Bienal de Artes Visuales del Noroeste, convocada por el "Instituto Sinaloense de Cultura" (antes DIFOCUR), se ha convertido en el concurso de artes plásticas (y ahora visuales, al incluir el apartado de video e instalación) más reñido en participación y, a la vez, es la justa menos incluyente que se ha prestado a los fallos que no acaban por convencer del todo.

Con una participación de artistas oriundos de los estados del noroeste mexicano, Sonora, Sinaloa, Nayarit, Baja California y Baja California sur, el concurso que antes otorgaba prioridad a la pintura, la gráfica y el dibujo, hoy se ha abierto a otras manifestaciones del arte contemporáneo, incluyendo la fotografía digital que antes estaba reservada al apartado de gráfica y algunas tendencias "conceptuales" (¿hasta cuándo dejaremos de citar este terminillo presuntuoso?) que utilizan para su elaboración hasta algo tan común como unas piezas de rompecabezas que, a la postre, devinieron en "Premio de adquisición" al envío de Gabriel G. Boils Terán, de Tijuana (al parecer un alumno de la "Escuela de artes") con su obra "Adverbio", tres piezas armadas como puertitas azul celeste que le valieron a Boils Terán la jugosa cantidad 100 mil pesos.

La designación inapelable del jurado integrado por Eduardo Abaroa, Daniela Pérez y Melanie Smith, quienes firmaron una acta escueta sin dar detalles de por qué designaron a estas obras, bajo cuáles criterios específicos se impusieron a otras obras y exactamente qué vieron en esos rompecabezas azules de maravillosos por sobre otros participantes asiduos como el propio Lenin Márquez que ya había ganado 1er. lugar de gráfica por su obra Testigo orgánico n. 4 en la "IX Bienal del Noroeste" por su obra relacionada con los estragos del narcotráfico en el norte de México.

"Estética del narco crimen" cotidiano que rescata también la fotografía apenas intervenida de Fernando Brito: Un camino sin fin, impresión cromógena de 70 x 94 cms., "premio de adquisición", aunque no especifica el acta en qué apartado fueron distinguidos, ya que la Bienal ha cambiado los acostumbrados montos indivisibles en pintura, dibujo y gráfica para simplemente repartirlos en cuatro premios indistintos (una bolsa de 400 mil pesos), incluyendo el collage neográfico de periódicos y fotografía digital del sinaloense Julio Monárrez: Zeitgeister 2, fotografías enmarcadas en secuencia y encabezado de un diario de Salzburgo y el premio también de 100 mil varos al envío en video: La vida en un suspiro de Aldo Rodríguez, también nativo de Culiacán, para que vean que los artistas culiches de casa pueden llevarse más de un reconocimiento al hilo.

La "Bienal del Noroeste" se trata del concurso de artes plásticas (o visuales, pues) que se ha prestado a todo tipo de inconformidades, ya sea porque se ha especulado que un concurso regional que maneja un monto tan alto, se presta a| favorecer a los artistas locales (sinaloenses o cuates cercanos al jurado, maybe), si bien en el transcurso de 24 años de existencia, la justa inter-estatal ha reconocido en los primeros lugares lo mismo a pintores de Tijuana (Franco Méndez Calvillo, Roberto Gandarilla, Enrique Ciapara, Joel Angulo Tostado, et al) y apenas a un mexicalense: Pablo Castañeda, aunque en esta ocasión el enrrachado Pablo no fue ni siquiera seleccionado en una selecta curaduría rigurosa que reúne por igual el arte gráfico tradicional como los monotipos calcográficos de Hogla Febe Corrales de Hermosillo: Viajeros, botellas de plástico en 10 secuencias que le valieron una merecida "Mención honorífica" en la categoría de... Bueno, tan sólo dice "mención honorífica".

A mi juicio, destaca esta "estética" ríspida del narco-asesinato, el arte de nota roja que Lenin Márquez Salazar (de Culiacán, naturally) quien ironiza agregando una modelo coqueta enfocada en la escena del crimen; el cuerpo tendido descalzo con el personal forense "desenfocado" junto a fotógrafos de nota roja y peritos criminólogos rodeando el área circundada por la cinta amarilla; De la serie: Estamos de moda colección otoño –invierno y primavera verano, dos óleos sobre tela de 100 X 150 cms., tal vez merecían algo más que una selección.

Aquí la obra de Fernando Brito, la imagen de un cuerpo violentamente ultimado y enterrado en el lodazal del camino de un sembradío en vista panorámica, de alguna manera cubría en forma y contenido esta tendencia que temáticamente repercute como una realidad inevitable; las narco-ejecuciones mostradas desde un punto de vista irrisorio. Otras imágenes seleccionadas (sin mención aparente) son las pinturas de Gilberto Terrazas Gaxiola: Entorno simulado, díptico, una pareja de "suicidas" con pajaritos liberados de su jaula (ya vistas en "Un atisbo a la plástica tijuanense" en la "Sala de arte" del gordo Edgar Magritte), cuyas pinturas realistas mágicas son de una confección técnica elogiable.

Destacan por su formato las hojas de cuaderno escolar amplificado (175 x 135 cms.), papel liberón "calado, quemado y doblado" como un juego de frases recortadas "conceptuales": Cartas para sostener una mentira (segundo intento y tercer intento) de Hugo Lugo (Los Mochis), un trabajo limpio y cuidadoso que se aprecia mejor en su correcta museografía.

Otras piezas simplemente se agregan por su buena factura, como el dibujo de Alexandra Uribe: Hueso sin sonido, un cráneo dibujado en claroscuro y su pintura Solitario, un fragmento de un ojo "en yeso" que burla la vista y las fotografías también "conceptuales" (uff) de Miguel Fernández de Castro: De la serie: Anamnesis, Medición I, II y III, una impresión cromógena que son vistas tarkovskianas de paisajes neblinosos con una foto en medio "blanca".

Hay en el conjunto obras menos experimentales como el grabado colográfico de Daniel Amora Mora (sic): ¨El décimo escritor, un retrato de un tipo con rostro existencialista y mirada divergente de Jean Paul Sartré y, para no salirnos del tema narco-violento, “Esta pistola no dispara¨ de Carolina Parra Morales, de Caborca, Sonora.

No se pueden mencionar a todos los participantes, pero la "12 Bienal del Noroeste" cumple otra rutinaria selección y premiación con obras buenas y regulares para todos los gustos, sólo queda que el respetable espectador la contemple, analize this y saque sus propias conclusiones.

Por lo pronto, Manuel Felipe Bejarano Giacomán debería pensar en entrarle a la "Bienal del Noroeste". Digo, ¿quién mejor que él sabe armar un rompecabezas albiazul?

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