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Edición domingo, 02 de mayo de 2010

XII edición de cuerpos en trânsito

Por
Agencia
domingo, 02 de mayo de 2010
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XV ANIVERSARIO DEL GRUPO DE DANZA MIRNERVA TAPIA

Finalmente arrancó la XII edición de la Muestra Internacional de Danza Cuerpos en Tránsito, con la presentación del Grupo de Danza Minerva Tapia, quienes además decidieron festejar sus XV años bajo el marco de dicha muestra.

Sin duda, una de las principales características de este conjunto es el abordar de forma continúa temas relacionados con la frontera y la noche del viernes 23 de abril ayer no fue la excepción.

Curiosamente Minerva Tapia continúa hablando de un gran pasado que ha revestido a Tijuana hasta nuestros días, pero que de igual manera ha marcado también una gran evolución social que no está siendo considerada en la propuesta de la coreógrafa fronteriza.

Pareciera pues que en Minerva Tapia el pasado es mucho más fuerte que el presente, sin tomar en cuenta que atrás han quedado temas que antes fueron fuente de inspiración para coreógrafos, dramaturgos, performeros y otras manifestaciones del arte escénico, como el bordo, los migrantes, el desarrollo industrial en la frontera, el spanglish, los encobijados, los cholos, algunas calles emblemáticas de Tijuana, la violencia hacia la mujer y el cruce fronterizo, todos sucesos que han marcado la historia de esta frontera, pero que de igual forma han alimentado la necesidad de una sociedad terca que busca a toda costa encumbrar a Tijuana por otros medios.

Así pues, el dinamismo cultural y artístico de esta ciudad la ha llevado a rebasar, desde hace ya muchos ayeres, la objetivación de los temas localistas cuyos mensajes estaban hechos para un público determinado, hoy los creadores van de lo íntimo a lo universal para crear un impacto social a través de sus puestas, dancísticas.

Lo anterior en relación a la propuesta escénica de Minerva Tapia. Por otro lado, bien valdría la pena mencionar las capacidades de sus bailarines, cuyo gran sentido de ejecución logran de vez en cuando minimizar el de por sí degastado tema fronterizo.

Así, pese a la técnica adquirida gracias a la buena escuela de Minerva Tapia, sus bailarines no logran amasar un nivel interpretativo que pueda pasear al público por una realidad por demás conocida, dejando esta responsabilidad en el recurso de los textos que acompañan dichas piezas y que además enmudecen el cuerpo de quienes bailan.

Innegable es la gran trayectoria de Minerva Tapia como creadora, directora y coreógrafa de la agrupación que lleva su nombre, así como su principal aportación al movimiento dancístico tijuanense, la cual se traduce a una labor ininterrumpida, donde el interés evidente se sitúa en mostrar un entorno que fue. Sería pues interesante rascar el alma de quien crea y sacudir el talento creativo de quien danza.

BOANDANZ ACTION JUEGA CON EL CUERPO DE UNA DANZA AMBIGUA

La gran mayoría de los artistas escénicos buscan plasmar sobre el escenario verdades propias y ajenas, o bien retratan realidades políticas, sociales, económicas, científicas o poéticas del entorno que los rodea.

Con BoanDanz Action, el juego es a la inversa. Las mentiras son las que rigen la existencia del movimiento a través de una danza ambigua, encajonada, violentada, incluso, sometida y burlada; y al mismo tiempo expuesta.

Y no es para menos, de acuerdo al trayecto de vida de su creadora Marianela Boán, cubana guatemalteca, con los pies arenados de México en su niñez y que hoy en día reside en Estados Unidos.

Por si esto fuera poco, la creadora creció a la par, de la de por sí, mitificada historia cubana desde la médula que representa El Che, hasta la muerte de su propio padre quien en ese entonces era periodista y rastreaba los pasos de este subversivo personaje que lo llevó hasta la muerte.

Tras este breve preámbulo es pues concebible, toparnos con una creación escénica violenta y al mismo tiempo novedosa en el sentido de los usos de otras herramientas para hacer crecer un acto coreográfico sin orden.

Lo anterior, en relación al uso de la multimedia simultánea, con tomas transmitidas en vivo, hecho que allegó al público al líquido que suda un bailarín mientras provoca el viento en un escenario, a través del movimiento de su cuerpo.

Aquí no hubo textos, solo música, movimientos y sonidos bocales en un amplio desorden, retándose unos a otros, donde fueron posibles todos los esquemas, miedo, coraje, orgullo, el aferrarse pues a una sola forma encandilada, dividida y atrevida en el sentido de desafiarse entre uno y otro ejecutante.

Sin embargo, el recurso de la multimedia resultó agotador, pues el repetir la fórmula pudo provocar cierto desapego entre un sórdido mensaje visual y un público tradicionalmente respetuoso.

No así el desnudo final, que nos reveló una belleza incómoda partiendo desde el desahogo de los personajes por conservar su territorio.

Así pues, “Falso testimonio” puso al descubierto un cruel juego de poder donde estuvo dicho el todo por el todo, de principio a fin.

FRESCURA E INTERPRETACIÓN DIGNA DE CATALEJO

Leguaje fresco e interpretaciones dignas y sobrias fue lo que la participación de la joven agrupación dancística tijuanense Catalejo, aportó a la XII Muestra Internacional de Danza Cuerpos en Tránsito Tijuana 2010, durante la presentación de su programa “Transversal”, el pasado sábado 24 de abril.

En esta ocasión y a diferencia del programa de reposición que presentaron el año pasado fuera del marco de la muestra debido a su cancelación por la pandemia que azotó al país en el 2009, el colectivo que dirige la bailarina y coreógrafa Martha Bonilla, nos presentó dos piezas donde dejaron ver movimientos nítidos, con mínimos atropellos, además de una cuajada interpretación por parte de sus bailarines.

“Transversal”, misma que fue interpretada de forma sobria y elegante por Oscar López, Gonzalo Rodríguez, Lorena Álvarez y Citlali Gasca nos plantea una pieza coreográfica de situación, donde la principal presea es la ebullición de los corazones como resultado del contacto físico, sin reparar en que estos galopan en direcciones opuestas; guiando de manera divertida y expectante a la audiencia que hizo lucir el espacio de El Ágora, casi lleno.

Pareciera pues, que los jóvenes integrantes de Catalejo retomaron las carencias de su pasado espectáculo para convertirlas en un acierto, con un lenguaje novedoso, claro y sobre todo entendible, dejando de lado la abstracción y seriedad de sus propuestas pasadas.

Del mismo modo, nos presentaron otra pieza a dueto, “Todo en Caja”, de la autoría de Citlali Gasca, donde se desata un entretenido juego de poder, entre la misma creadora y su compañero Oscar López, pieza en la que tomó mayor peso el nivel interpretativo de ambos bailarines.

Catalejo es una clara muestra de crecimiento y desarrollo en relación a un lenguaje propio y una propuesta clara, donde además evidencian el saber aprovechar un espacio íntimo que los llevó a conectarse con la audiencia de principio a fin.

SUBTERRÁNEO DANZA COTEMPORÁNEA: IMAGEN, TEXTO Y VOZ

Difícil resulta establecer un parámetro de crítica sobre danza, cuando el discurso coreográfico no empata con un movimiento nítido que traduzca un lenguaje que imprima una emoción en cada movimiento.

Y no porque el trazo coreográfico sea inexistente o bien porque esté mal construido, sino por la poca habilidad dancística de su intérprete.

Lo anterior, en relación a la coreografía Piel de Luna, misma que formó parte del programa “Virtualia” presentado por la compañía de danza que dirige el tijuanense Gregorio Coral, expuesto el lunes 26 de abril.

Asimismo, nos puso una muestra clara de lo fácil que es el hecho de desperdiciar recursos escénicos riquísimos como la tarima giratoria de dicha pieza, cuya amplitud no fue aprovechada al máximo por la bailarina Adriana Coral quien además unió un texto por demás cacofónico a una pieza que pudo ser más rica en movimiento que en contenido literario.

Por otro lado, la pobre ejecución dancística en “Piel de Luna” así como el excesivo uso de textos le quitan al público la posibilidad de traducir su emoción en lo que ve, pues obvian el hecho de la danza a través de las palabras, y es aquí donde me pregunto ¿en qué momento el bailarín cree que puede convertir su danza en literatura? Y si lo hace, ¿Por qué repetir la obviedad de lo obvio?

Por otro lado, “Corpórea”, pieza que Gregorio Coral, estrenó en septiembre del año pasado y que en su momento dio esperanza de avance a su creador, anoche se tradujo en una coreografía, plana, falta de ritmo, donde prevalecieron sobre la danza el uso de multimedia y el lograr momentos breves visualmente ricos en imagen, mas no en movimiento.

Esto, sin contar la excelsa participación bocal de una cantante cuyo nombre se omitió en el programa de mano pero que en realidad fue lo más interesante y aplaudible de la noche.

Sobreponerse a la realización de un función de danza gris resulta difícil más no imposible. Gregorio Coral no solo tiene la gran tarea de reflexionar sus momentos creativos a efecto de que pueda traducirlos a través del cuerpo y no a través de la imagen, el texto y la voz; sino también de considerar cuándo subirse al escenario, sobre todo si éste conlleva la inevitable responsabilidad de empatar con el público.

PÉNDULO CERO ABORDA UNA FRONTERA DESCONOCIDA

Péndulo Cero es una agrupación cuya juventud los instala en procesos creativos que difícilmente cuajan como piezas coreográficas contundentes, partiendo del sentido de propuestalenguaje hasta la imposibilidad de atenuar siquiera una interpretación digna. Hecho curioso, considerando que los bailarines que la integran cuentan con una gran experiencia como tales cada uno por separado en diferentes proyectos anteriores a su actual conjunción; a excepción de Ileana Jiménez, bailarina clásica de reciente ingreso en dicho colectivo y Mathew Armstrong bailarín invitado.

Así, a lo largo de los dos años de conformación como grupo de danza en nuestra frontera, aún se encuentran en la búsqueda de un estilo que los defina. Esto tal vez se deba a que del mismo modo no se ha integrado una dirección coreográfica sólida que les permita guiar sus pasos como joven propuesta, que a su vez los lleve a madurar cada una sus piezas.

Lo anterior, en consideración a las coreografías presentadas el martes 27 de abril en la sala de espectáculos del CECUT bajo el marco de la XII Muestra Internacional Cuerpos en Tránsito, las cuales conformaron el programa “Ciruelas de Limón”.

El primer dueto de la noche, Los Amantes, creación de Miroslava Wilson, nos expuso una gran contradicción entre lo que tal título conlleva y lo ejecutado en escena. Así, intenciones de interpretación como seducción, sensualidad, fuerza, pasión, cortejo y deseo fueron ignoradas por sus intérpretes quienes nunca lograron una conexión entre ellos mismos, cada uno bailó para sí en una historia que requería dos almas en total comunión; sin contar las herramientas escenográficas injustificadas: un par de espejos cuya desafortunada operatividad encandiló en más de tres ocasiones a los espectadores.

Del mismo modo la presencia de los músicos sobre el foro, lejos de aportar un plus significativo a la pieza, se tradujo en un capricho escénico así como en un ruido visual por demás evidente.

El segundo dueto, “Ciruelas de Limón” puso aun más al descubierto la carencia de dirección en Péndulo Cero repitiendo los mismos errores de la interpretación y ejecución anterior, que en esta ocasión estuvo a cargo de su creador David Mariano y su compañera Miroslava Wilson. Coreografía a la que se le añadió obra plástica de Jaime Cuanalo, que lo mismo daba contar con o no con ella.

Para finalizar, presentaron “Bodies are not Borders” del coreógrafo capitalino Jasiel Neri, el cual abordó una frontera que le es totalmente desconocida, no solo por el simple hecho de ignorar la problemática de los migrantes sino también por ignorar la realidad a la que se enfrentan una vez que rompen el eje del bordo y se hallan a campo abierto del otro lado de la frontera.

Así pues, la situación no es la misma antes de cruzar que después. Por lo que, una vez que se llega a ese hecho inicia la verdadera realidad de los migrantes: persecución, discriminación, miedo, violación de sus garantías individuales, cansancio; pero jamás rendición.

Sería interesante que Neri considerara que una vez que un indocumentado cruza la frontera, difícilmente declinará en su intento o bien se pondrá a gritar en aras de salvar a otros porque lo más importante es salvarse a sí mismos, preferirá morir en el desierto antes de ser atrapado y si lo es, buscará de nuevo ir tras el sueño americano hasta lograrlo.

Por lo que para retratar la realidad de los migrantes no basta con suponerla, hay que conocerla, vivirla, olerla, rascarla sin piedad, sin ataduras, lejos del cliché y la desazón que causa una propuesta tan manoseada como lo es el cruce de indocumentados.

Sin embargo, es de reconocerse que en esta pieza sí se logra una dirección sólida, una mejor interpretación, un buen aprovechamiento de los recursos escénicos como la multimedia que nos dio una muestra de la especialidad de Neri en este sentido, así como un buen uso del espacio, donde además hubo una dramaturgia bien construida de principio a fin, pese al desconocimiento del autor en cuanto al tema.

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