Pocas son las estrellas de cine infantiles que logran superar la pubertad y labrarse una carrera estable como actores, evitando las tentaciones que rodean a la fama repentina y temprana. Culkin se convirtió en el enésimo juguete roto de Hollywood, como antes ocurrió con Drew Barrymore y más tarde con Lindsay Lohan o Haley Joel Osmen, el protagonista de El sexto sentido. Sin embargo, el aspecto extremadamente demacrado que el actor presenta en los últimos meses, ha desatado los rumores y las alarmas sobre su estado de salud, hasta el punto que su representante ha tenido que emitir varios comunicados asegurando que el exactor -anunció que abandonaba la actuación a los 14 años- no padece ningún problema. “La desmedida atención sobre la salud del señor Culkin es innecesaria”, informó al programa de televisión E! News en febrero.
Desde que en 2010 rompiera su relación de ocho años con la coprotagonista de Cisne negro, Mila Kunis, Culkin apenas ha aparecido en público, más allá de unas fotos en enero de 2011 con la actriz porno española Irene López. Aunque ésta aseguró que estaba saliendo con el actor, su representante desmintió el affaire. La forma más segura de ver a Culkin es pasándose por Le Poisson Rouge, un local de Nueva York en el que, a veces, hace de DJ -algo que no se le da nada mal, según desveló un empleado a la edición digital de la revista People-, o como anfitrión de extrañas fiestas temáticas, siempre con motivos infantiles, de acuerdo con el semanario Newsweek.
El que fuera el actor infantil mejor pagado de Hollywood -llegó a cobrar ocho millones de dólares por película- fracasó en su intento de dar el salto hacia el cine adulto, si bien las peleas de sus padres, más pendientes por el control de la cuenta corriente de su retoño que por ayudarle a tomar las decisiones profesionales más adecuadas para su carrera, tampoco ayudaron demasiado.