Compartió un poco de todo, de lo bello y de lo humano, de esa granja en África en la que nació esta singular estrella o de sus viajes por el mundo, lo que más le gusta después de su profesión.
Compartió de su estreno, ese ‘Blanca Nieves y la leyenda del cazador’, de Prometheus junto a Ridley Scott, el hombre que según Charlize “ama a las mujeres”, y hasta de ese Mad Max 4 que no acaba de llegar, una larga lista de trabajos que se le acumulan después de casi tres años más volcada en lo que se cuece tras las cámaras de cine.
Theron cumple 37 años, soltera y sin compromiso, aunque rodeada de rumores que la unen a Ryan Reynolds y hablan de una amistad con derecho a roce con Keanu Reeves.
Theron fue bailarina con el Joffrey Ballet, a pesar de su cerca de metro ochenta de estatura; modelo en Milán, Tokio y Nueva York, una profesión que nunca le gustó pero le enseñó a “trabajar duro”, y finalmente, estrella de Hollywood.
Nada la detuvo, ni tan siquiera ese “tatuaje de por vida” que fue la muerte de un padre alcohólico cuando su madre le disparó en defensa propia.
“Crecí rápido”, es su único comentario.
“Es alguien que intimida cuando te la encuentras por primera vez”, recuerda Jason Reitman, su director en Young adult.
“Yo siempre vi la fortaleza que ocultaba bajo la suavidad de su piel”, agrega más romántica Patty Jenkins, la directora que la llevó al Oscar con Monster.
Tampoco hay que rascar mucho para darse cuenta de la madera de la que está hecha Charlize.
Escuchar, por ejemplo, que sus ídolos son los héroes del cine de los setenta Gene Hackman, Al Pacino, Dustin Hoffman, Meryl Streep, Susan Sarandon, Jessica Lange. “Porque tienen agallas.
Porque le echan huevos y sacuden los cimientos con lo que hacen”, explica Theron, “porque me lo ponen difícil y me inspiran para superarme.
Tilda Swinton, Michael Fassbender, Ryan Gosling. Una buena compañí a con la que poder jugar en el recreo”.
Theron lleva casi un año soltera después de nueve “como si estuviera casada” junto al también actor Stuart Townsend.
“Vivimos en una sociedad donde a las mujeres se nos trata como flores que se marchitan mientras que los hombres son como el vino, que mejora con los años, aseguro.
En el cine, Theron dejó hace mucho de ser la carne que embellece la pantalla para convertirse en un motor que mueve montañas.
Ha hecho malas películas, sí, y junto al Oscar también se llevó el razzie a lo peor de lo peor por su pareja nada romántica junto a Reeves en Noviembre dulce.
Fue Monster la película que la puso frente al hecho de que si quería ver algo de su gusto en la pantalla, tendría que remangarse y quizá renunciar a una belleza tan aplastante.
No es una fanfarronada.
Desde Monster, Charlize Theron controla su propia productora, Denver and Delilah, llamada así en homenaje a dos de sus perros más queridos.
Theron se dio cuenta de que solo de esta forma conseguiría trabajar en proyectos que verdaderamente le interesan.
Luego su pasión se extendió.
Ahora tiene 18 proyectos en diferentes grados de desarrollo, para cine o televisión, con ella o sin ella en el reparto, con Ridley Scott o David Fincher en su cartera de asociados.
“Si hace quince años me lo hubieras dicho, mi respuesta habría sido: ‘¡Anda ya!’.
Pero lo cierto es que han sido unos años creativamente muy satisfactorios.
Y ahora he vuelto a actuar y mi primera reacción fue de sorpresa porque no recordaba lo mucho que me gustaba”, admite con una sonrisa y sin gota de sarcasmo.•