“Siento un gran aprecio por el Teatro Blanquita, yo tengo muchos recuerdos especiales, es un lugar muy cálido, me gusta mucho la cercanía de la verdadera gente del pueblo mexicano”, relata Polo Polo quien asegura que sus chistes no están escritos en una libreta como la del humorista Flavio.
“Son chistes que me cuenta la gente en el club o con mis amigos cuando voy a jugar golf con ellos; de todos me acuerdo en escena, y así voy haciendo mi rutina”, agrega.
El repertorio de chistes es muy variado y de todo tipo, los renueva cada año. En la mayoría de sus eventos Polo cuenta “muchas ‘charras’ –charlas- de sexo”, como les dirían a esos chistes en el norte; porque son las que más le solicitan.
Historial
Leopoldo Roberto García Peláez Benítez, nombre real de Polo Polo, recuerda sus inicios. “Cuando empecé en este negocio tenía 28 años de edad, ya estaba bastante grandecito, pero empecé parándome en el escenario a contar chistes, y a la gente le gusta lo que hago, y eso me ha dado de comer durante tanto tiempo. Cuento las historias que no necesariamente me han pasado pero como lo digo de manera chistosa, esto podría considerarse un don. Pero nunca he analizado cómo y por qué lo hago, la verdad nunca me imaginé que podría vivir de esto”.
El ser empresario no necesariamente era su destino. “En mis inicios yo tenía una tienda de calzado en el centro de la ciudad pero la fabriquita de zapatos de mi padre no era lo que yo quería, no me llenaba del todo.
“Enfrente había un lugar donde pedí una oportunidad para contar chistes, ahí la risa del público fue la que me cautivó, es como un premio. Me imagino la sensación similar a la de un doctor cuando termina una operación, y le salió todo perfecto, es una descarga de adrenalina muy bonita”, asegura el comediante.
Para Polo–Polo, el hacer desternillar de risa a cientos de personas es como una medicina. “Sentir el bienestar de cuando te ríes dos horas continuas es muy reconfortante.
“La risa es terapéutica, la liberación de endorfinas es mucha, se relaja el cuerpo, ahí ya no piensas en nada preocupante, lo disfrutas.
“Las mujeres que he conquistado, ha sido porque yo mismo las he procurado y buscado. Siempre trato de mantener una relación caballerosa, divertida, que al final del día ella piense o diga: ‘¡Qué rico me la pasé!’. Me he casado tres veces, he vivido en pareja en cinco ocasiones”.