Cali y Mona cuenta las aventuras de una niña invidente junto a su poni mini.
El autor expresó que la historia de este cuento, se le ocurrió durante un viaje, justo cuando estaba por despegar el avión, mientras leía la noticia sobre una niña invidente que era criticada por sus vecinos porque en lugar de un perro guía tenía un poni mini.
Ante la postura de la nota, José Luis Valle reaccionó con cierto coraje al reflexionar que a veces la comunidad no tiene la sensibilidad ante las situaciones que otros viven y que lejos de apoyar o respetar a los demás, sólo se critica o se discrimina.
“Esa historia se me quedó grabada, Cali y Mona existen en algún lugar de los países árabes, y yo sólo escribí algunas líneas que presentan a la niña en aventuras tan cotidianas como pasear, jugar, ir a la escuela”, afirmó el autor.
“Quise presentar a la protagonista, una niña que no puede ver, como una niña normal, sin los estereotipos del bastón o los lentes oscuros, quiero que los niños la identifiquen como una de ellos sin ubicarla en un sector determinado”, expresó el también cineasta.
Por su parte Fernando Rodríguez, profesor de sistema Braille, hizo un llamado a los presentes para que no dejen de lado la idea de acercarse a aprender esta forma de comunicación, ya que nadie está exento de la posibilidad de perder la vista o conocer a alguien cercano con debilidad visual.
Rodríguez compartió la experiencia que vivió cuando conoció a Judith Arellano, profesora que Braille con quien él, sin ser invidente, aprendió a leer.
“Ha sido una de las mejores experiencia de mi vida y ahora me dedico a apoyar en la difusión y promoción del aprendizaje de este sistema”, dijo.
“Esto es lo que busco, que se dé una convivencia entre la sociedad invidente y aquellos que no lo somos, no hay más objetivo que buscar la forma de hacer llegar este libro a quienes lo pueden disfrutar”, puntualizó Valle.•