Al presentar el estudio “Jumping the S-Curve” a altos ejecutivos del país, el investigador señaló que para superar el declive de su línea de negocios original y estar listas para “saltar” a un nuevo ciclo financiero, las empresas deben dar seguimiento a otros indicadores no tan perceptibles que tienden a caducar antes que el de los ingresos.
En primer lugar, dijo, el ciclo de la competitividad debe sostenerse con estrategias que provengan no sólo del centro de la compañía, sino de todos los sectores de la organización y del mercado.
Refiere que las empresas más rentables tienden a rotar a sus directivos con mayor frecuencia, lo que propicia un flujo constante de ideas novedosas en el centro estratégico de la organización.
Por su parte, el ciclo de capacidades o competencias se alimenta de investigaciones de mercado, que revelen los niveles mínimos de mejora o avance que los nuevos productos necesitan para que los consumidores decidan adquirirlos.
En opinión del consultor de Accenture, una vez identificados estos umbrales mínimos, las compañías pueden asegurarse un lugar en el mercado, puesto que sabrán con certeza las necesidades de su clientela.
Según explicó, el estudio reveló que las compañías más exitosas identifican dichos umbrales antes de buscar crecer rápidamente, no obstante las presiones de los inversionistas que demandan un veloz crecimiento en las etapas tempranas.
Con respecto a recursos humanos, Nunes consideró que las compañías deben enfocarse en ser “dignas” de emplear individuos talentosos. Ello, dijo, se logra eliminando prácticas poco atractivas, como el simular ascensos que no conllevan un aumento de salario, o el retener empleados cuyo desempeño pueda dar un mal ejemplo a nuevos elementos.
Además, consideró que las crisis económicas en general no deben propiciar un recorte de los programas de capacitación, puesto que la escasez de talento puede significar una incapacidad para aprovechar las oportunidades que traiga la recuperación económica más adelante.