Como ha sido una tradición en “Baja”, entrenadores, médicos, sicológos, fisioterapeutas y atletas se concentran para analizar todo lo vivido en la jornada, en la que las porras no pueden faltar, siempre dirigidas por los muchachos.
Como en esta ocasión, el “Chihuahua”, Roberto Ortiz, fue el comisionado para dirigir todo ese alboroto que roba la atención de quienes aún se encuentra en el Centro Acuático Olímpico Universitario.
Y es que con los pies estremecen el graderío y la bulla que termina con el grito ensordecedor de “Baja”, el cual retumba el domo de los Tigres, detalle que sólo hace la delegación del Estado 29, echándose ánimos y buenos deseos unos a otros.