Las vendas sobre su rostro dificultan la sonrisa.
Érick “Cubo” Torres y Jorge “Chatón” Enríquez se conmueven al verla. Los regalos reposan a un lado de ella. Los golpes que ha sufrido, hoy se olvidan. Posa junto a los futbolistas para la fotografía. Los tres hacen, con la mano derecha, el símbolo de amor y paz. Es el Día del Niño. Y Chivas intenta llevar alegría a los pequeños del Antiguo Hospital Civil de Guadalajara.
La pelota, cuando está sobre el césped, se ve diminuta. Pero es sólo una ilusión óptica. En realidad, es tan grande que trasciende el rectángulo verde. El futbol conlleva una responsabilidad social que no siempre es comprendida. El Rebaño Sagrado la asume esta vez.
Rostros de asombro, primero y sonrisas, después, se observan a lo largo de los tres pisos que recorren los futbolistas rojiblancos. Por hoy, el pésimo torneo queda de lado. Lo que importa es llevar un buen momento a los niños.
Unos han sufrido maltrato familiar; otros, accidentes diversos; algunos tienen dificultades para sonreír; también hay enfermedades graves. Todos reciben atención y tienen algo en común: sin importar las dificultades, el derecho de disfrutar la niñez, nadie se los quita.
Héctor Reynoso saluda y entrega balones. Carlos Fierro regala carritos. Omar Esparza lleva muñecas.
Cualquier juguete es bien recibido. Los integrantes del plantel van cargados de ellos. Los pequeños sonríen. Es parte de la magia que encierra el futbol.
- Se van tristes
Tras una hora de visita en el Antiguo Hospital Civil, los futbolistas rojiblancos regresan a Verde Valle sólo para recibir las indicaciones sobre el periodo vacacional. Lo que va del año ha sido una pesadilla en lo deportivo. Pero hay una buena noticia: ya terminó.
Eliminado tanto en el torneo local como en la Copa Libertadores, para Chivas es tiempo de reflexionar y corregir. La grandeza del equipo no permite un fracaso como que se ha consumado. Por ello, los jugadores se van con la tristeza a cuestas.
"No puedo irme de otra manera más que triste, también muy intranquilo por lo que pasó durante el torneo. El balance fue malo y me voy triste, pero todos debemos aprender y sacarle el mayor provecho porque son lecciones que el futbol te da. Somos jóvenes, pero debemos tener madurez para aprender", explica Jorge Enríquez.
Hay otro ingrediente para la intranquilidad: el proyecto que encabeza Johan Cruyff analiza actualmente a cada elemento del plantel. La continuidad de algunos no está asegurada. Otros tienen prácticamente un pie fuera del Guadalajara.
"Genera mucha incertidumbre saber que te vas y habrá cambios. No sabemos qué vaya a pasar, no tengo ahorita algo claro, pero ya nos servirán estos días para recapacitar, hacer autocritica y tratar de estar tranquilos para lo que venga", añade el “Chatón”.
Cuando llega el momento de partir, el futbolista asegura que, pese a todo, puede ver a los ojos a los seguidores. "Uno como jugador es el primero que se siente mal, enojado, frustrado por lo que está pasando. Siempre hay que dar la cara, hay que hablar de frente con la gente que siempre está apoyándonos, que no se merece esto. A pesar de lo que vivimos, podemos salir, levantar la cara y hablar de frente. Por esfuerzo y ganas de hacer las cosas no quedo, podemos ver de frente a la afición y ofrecerle disculpas", concluye.