Nativa de Tecate, María llegó a Tijuana para comprar la entrada para la corrida de toros del domingo en la Villa Charra del Gato Bronco. Sin conocer, el camión la dejó por el Cetys Universidad y preguntando llegó a la sede, fueron horas de andar la legua y hacer que el camino se acortara. Una vez en la Villa Charra, tras tener en sus manos el boleto, descubrió que El Pana andaba de visita y su impresión fue especial, lagrimas de alegría, nervios impresionables, palabras que se entrecortaban y hasta el mismo Brujo de Apizaco, se preocupó: “No será mi hija y yo sin saberlo”, para nada Pana, es una verdadera aficionada a la fiesta brava, una persona que sabe de las injusticias que has vivido y que ha sentido en el alma tus trincherazos, tus adornos, tus quiebros y que se lanza a la caminata sin parar, con tal de estar presente para sentir tu embrujo
(Luis Carazo).