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PEORIA, Arizona, EE.UU. (AP).— Aunque el hijo del venezolano Yorvit Torrealba está a salvo, el catcher de los Padres de San Diego aún teme por el resto de su familia. Nueve meses después de que su hijo fuera secuestrado por cinco hombres en Caracas y de que posteriormente fuera devuelto ileso, Torrealba dijo que ahora su esposa y el chico viven en Miami y se están ajustando a su nueva vida. El resto de la familia del pelotero continúa en Venezuela y él está preocupado por su seguridad. “Es difícil porque tengo una familia grande”, dijo Torrealba. “Me encantaría comprar una casa lo suficientemente grande. Me gustaría poder traerlos a todos aquí y que vivieran conmigo. Me preocupo sobre eso. Ha sido difícil. Me siento seguro porque soy el jugador. Si me secuestran, ¿quién les daría el dinero (a los delincuentes)? No siento que mi familia esté segura”, agregó. Torrealba tiene buenas razones para estar preocupado. El 30 de noviembre del 2008, el hermano del receptor venezolano Henry Blanco de los Mets de Nueva York fue secuestrado y asesinado por sus captores en Venezuela, y en noviembre del año pasado fue raptada la madre del venezolano Víctor Zambrano, ex lanzador de las Grandes Ligas. Dos días después fue rescatada. El hijo de Torrealba, Eduardo, fue secuestrado en junio pasado cuando paseaba con su tío. El pelotero estaba entonces con los Rockies de Colorado y tuvo que dejar temporalmente al equipo para viajar a Caracas.
Los secuestradores lo retuvieron poco más de dos días y exigían un pago de 500 mil dólares como rescate. El jugador estaba a punto de pagar cuando el niño, que tenía 11 años en ese entonces, fue liberado sorpresivamente.