SÁBADO, 18 DE MAYO DE 2013
 
 

Dora M. Pesqueira Corrales

Por Marielos LÓPEZ INZUNZA / El MEXICANO

Publicado (Edición impresa)

Militante del Grupo Político Jesús Reyes Heroles, mujer realizada, profesionista y empresaria, declarada enamorada de su ciudad, abre su corazón para hablarnos de los momentos que marcaron su vida, del amora sus hijos y cómo ha logrado su equilibrio existencial.

Una infancia feliz.

Única mujer de seis hermanos varones, “Dorita” como la llaman sus amistades más cercanas por la similitud del dote con su carisma, nació en Tijuana B.C.. Fue criada en el seno de una familia llena de mucho amor, donde la unión fue uno de los valores primordiales que a la fecha caracterizan la relación de los Pesqueira.

Deportes y juegos comunes de los varones, incluso clases de karate componían la rutina de Dora, resaltando que ante todo el respeto y cuidados de sus hermanos siempre estuvieron presentes. Las costumbres mexicanas no fueron la excepción como parte fundamental de su educación, agrega a la descripción de una etapa que según recuerda con mucho cariño.

“Por ser la única sigo siendo la princesa, porque la reina es mi mamá. (Entre risas) Fui una niña muy consentida, tuve una infancia llena de bonitos recuerdos, entre los que destacan momentos únicos al lado de mi padre, como cuando me sentaba en sus piernas y me repetia “¿Quién es la más bonita?”

Convertirse en madre

Empresaria y mamá de tiempo completo, a pesar de sus múltiples ocasiones, se define quien por azares del destino se ha enfrentado a situaciones que han marcado su vida y la de sus hijos, hechos inesperados que dieron un vuelco a una de las decisiones más significativas de la mujer.

Llevada por el amor, Dora Pesqueira residió en la ciudad de Veracruz junto a la persona que eligió para compartir el resto de sus días, Alfonso, padre de sus tres hermosos hijos: Andrea, Alejandra y Alfonso.

Orgullosa de sus retoños, con gran satisfaccion relata que sus embarazos fueron maravillosos, y que a pesar de los “achaques” le hicieron sentirse realizada y bella.

“Andreíta llegó en el momento justo, cuando mi cuerpo y mente estaban preparadas para asumir la responsabilidad de convertirme en madre, porque como mi fisolofía, sucedió en el momento indicado.”

Así, más tarde, enamorada y compartiendo con su pareja y familia episodios felices por el crecimiento de su primer hijo, a los tres años procrearon a Alejandra, y al tiempo vino Alfonso, el varón, al que con cariño llaman aún “Ponchis”.

“Yo tenía 3 meses 3 días de embarazo cuando fuimos toda la familia al ultarasonido, supimos que sería hombre, y desde ese día su padre se quedó con una sonrisa en los labios. Ponchito fue un niño sumamente esperado, y sus hermanas lo recibieron con mucho amor.”

Momentos difíciles y cambios

signficativos

“Hay una parte de mi vida que yo he manejado con mucho cuidado por los niños, pues mucha gente no sabe que al llegar a Tijuana comenzamos una nueva vida. Soy una mujer divorciada. Después de la separación, los niños sufrieron un cambio drástico muy doloroso porque éramos una familia muy unida. Dejar su vida en Veracruz, a la abuela paterna, a su padre, no fue nada fácil.”

Fueron tres años los que transcurrieron para asimilar que el hecho se quedó en el pasado. Por lo tanto mi reto ha sido doble con la tarea de sacar a mis hijos adelante y buscando que no fueran señalados por la sociedad.

“A partir de ese momento no los he dejado solos un minuto. Cubrir la parte de su padre ha sido una tarea difícil, sin embargo me apoyo en mis hermanos y en mi papá, sobre todo con Ponchito. Yo trato de hacerles entender que son circunstancias de la vida, que yo jamás hubiera querido que esto pasara por que yo me casé pensando que era para siempre.”

“Pero una vez que tu brincas esa tablita, ya la hiciste. Lo más dificil ya pasó y ahora soy una mujer plena.”

Asumir la responsabilidad

Mamá y papá al mil.

Hay algo que yo quiero compartir con las madres trabajadoras: Soy una mamá muy apapachadora, hago maravillas con el tiempo, pero para mí, primero están mis hijos y después ellos. Yo trabajo, me preparo, pero siempre estoy al pendiente de ellos. Me involucro con lo que hacen, participo en sus actividades, sé quiénes son sus amigos , adónde van, incluso hasta de lo que escriben en las redes sociales.

Ellos todavía están en el momento de la maduración, hasta cuando sienta que están preparados para dejarlos ir, mientras estaré al pendiente de ellos hasta que sienta que están listos para volar. De hecho los estoy enseñndo a trabajar, y por eso surge la idea de inaugurar el café.

Por la inquietud de sus hijos, Dorita Pesqueira incursiona en el giro de los cafés, al que le dio su toque personal agregando productos 100% artesanales mexicanos oaxaqueños, por el gusto a la cultura de dicho estado.

Mi mayor preocupación es darles un buen ejemplo a mis hijos; por mi condición, cuido mucho mi reputación, además que en estos momentos tengo una pareja maravillosa con el que llevo una relación, y con la ventaja de que reside en otra ciudad y eso me permite seguir atendiendo a mis hijos adolescentes.

Gracias a Dios, a mi fortaleza, y a mis ganas de salir adelante lo hemos logrado, y cómo no, si tengo tres razones muy importantes.

A la mujer bajacaliforniana:

“Sacar casta en los momentos más dificiles de la vida, uno como mujer mexicana y urgullosamente tijuanense, vivir y aprender a vivir con lo que Dios te mandó, y sacar lo mejor y sobre todo mantenerse en una sola línea. Nunca perder lo más importante que tiene un ser humano, que es la dignidad. ”

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