Como sus padrinos, fungieron Irvin, Marissa y Any, quienes se comprometieron para ser apoyo moral y espiritual de la pequeña, a partir de que fue vertida el agua bendita sobre la cabecita de Isabella.
Familiares y amigos de la familia se reunieron para ser testigos del acto en el que fue encendido el Cirio Pascual como parte de la tradición, que simboliza el inicio de la luz en el alma de la pequeñita.
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