De manera simultánea con ciudades del territorio nacional, Playas de Rosarito se unió al singular acontecimiento, que por primera ocasión se dio en la historia del balompié mexicano. Evento que a nivel local provocó alta expectativa, debido a la presencia del jugador Héctor Herrera, originario de esta municipalidad.
A partir de las 7:00 horas, de manera inusual varios restaurantes y bares abrieron su puerta al público, a fin de aprovechar el alto interés por la justa deportiva. En forma general, tuvieron una presencia moderada de clientes, debido al temprano horario, aunque sí tuvieron impacto considerable en cuanto al consumo.
En todas las zonas de Rosarito, fue usual la presencia de leyendas alusivas en las partes posteriores de los automóviles, sin faltar la euforia en algunos aficionados agitando banderas mexicanas desde su vehículo, o uniéndose a la sinfonía de claxonazos de apoyo al triunfo inédito en deportes de conjunto.
El punto central tuvo lugar en el bulevar Benito Juárez, en altura de Hotel Corona Plaza, donde 70 personas se concentraron para iniciar el festejo local, de singular manera. Uno de los jóvenes haciendo maniobras de “toreo” al paso de los autos, donde los conductores manifestaron apoyo en formas diferentes.
Llamativa fue la presencia de una bandera mexicana gigante, que por ciertos lapsos ocupaba todo el ancho de los tres carriles en dirección sur a norte, siendo apostada por cuatro personas. Al paso de una caravana con presencia de edecanes, varios de los eufóricos aficionados, se subieron a los vehículos para continuar la “fiesta” sobre todo el corredor turístico, ante la vista de turistas.