Los grupos ambientalistas argumentan que el establecer la desaladora a inmediaciones de un humedal, afectará el único cuerpo de agua dulce que queda en la ciudad, así como la flora y fauna de la zona.
La Comisión Estatal del Agua (Cea), es la instancia que ahora se encuentra avalando dicho proyecto denominado “Captación y Desalación de Agua de Mar, su Potabilización, Conducción y Entrega de 250 litros por segundo y la Disposición del Agua de Rechazo, en el Municipio de Ensenada”.
El rechazo a la construcción de una “fábrica de agua”, es porque dichas construcciones deben contar con ciertas especificaciones, como el que deben ser integradas perfectamente en el paisaje en que se inscriban, presentar un manifiesto de impacto ambiental, el cual se ha omitido, así como dar a conocer hacia dónde será desviado el cauce del arroyo que alimenta la Lagunita y el costo del agua para los usuarios.
También comentaron los quejosos que Ensenada estará preparada para tener una desaladora cuando no se tire el 80 por ciento del agua doméstica al mar, en vez de darle un uso para riego en el campo, así mismo se deben de finalizar los trabajos de investigación en el tema de ubicación de la planta, ya que el Centro de Investigación Científica y de Estudios Superiores de Ensenada (Cicese), quien se supone que emitiría tres fases, está finalizando únicamente la primera.
Un segundo estudio, lo encabezó el Instituto de Investigación Oceanológica (IIO), quienes brindaron como previa solución tres áreas en las cuales sería factible instalar la desaladora en La Misión, El Descanso y La Salina, pero no se le ha dado continuidad al estudio.
Por lo que en rueda prensa expusieron la inconformidad, dando a conocer el pasado 28 de junio, la empresa Aguas de Ensenada S.A de C.V ingresó para su evaluación a la Semarnat el manifiesto de impacto ambiental del ya mencionado proyecto, el cual se pretende establecer en la avenida Pedro Loyola entre las calles Hierro y Huerta con una superficie de 18 mil 892.899 metros cuadrados. (aim)