Fue cerca de las 21:15 horas cuando los elementos policíacos comisionados a la delegación Santo Tomás acudieron al llamado vía telefónica, en donde solicitaban la presencia policial en el restaurante La Pasadita, ubicado en el kilómetro 51 de la carretera Transpeninsular.
Al llegar al lugar se entrevistaron con el dueño del lugar, quien manifestó que su pick up marca Mazda color verde, modelo 1994, con placas de circulación 5F13925 del estado de California, al parecer había recibido un impacto de bala en el parabrisas delantero, hacia el costado derecho.
Dijo que “solo había escuchado el ruido, saliendo de inmediato ya que su hijo de 8 años de edad se encontraba en el interior del vehículo, notando entonces el orificio en el parabrisas”.
Los oficiales realizaron una inspección ocular detallada, donde se percataron que el orificio tenía características de haber salido de la cabina, por lo que al interrogar de nueva cuenta al propietario aceptó que su hijo estaba jugando con una pistola calibre .32, niquelada, misma que se encontraba a bordo del vehículo y al parecer el menor la accionó por accidente, pero la ocultó de inmediato y llamó a la policía para que no se sospechara en su contra.
Por tal motivo se aseguró a Julián Cervantes Flores de 31 años de edad, quien entregó el arma a los policías, siendo trasladados ante el Ministerio Público el vehículo, el arma y el hoy asegurado.