Dijo que no han medido en qué porcentaje ha aumentado la demanda, pero sí identifican un incremento en las solicitudes de ayuda.
Si hace dos años pedían apoyo tres personas diarias, ahora lo hacen cuatro o cinco y el Banati ha logrado mantener a las 50 mil personas que se benefician semanalmente con alimentos, pero no ha logrado incrementar la cantidad, asentó.
Espinosa Hernández refirió que la forma de aumentar a los beneficiarios es directamente proporcional a la cantidad de empresas socialmente responsables y particulares que se conviertan en donantes, para quienes se pueden expedir recibos deducibles de impuestos.
Los comercios y las compañías están haciendo un esfuerzo para seguir apoyando, pero la situación económica es adversa, reconoció.
Mencionó que cualquier persona con una lata o un frasco de alimento que nunca va a consumir, puede donarla a alguien que sí la necesite para nutrirse.
El Banati, indicó, sigue impulsando alternativas para que las comunidades que más lo necesitan puedan salir de la pobreza alimentaria.
Una de ellas es la de los huertos familiares, mediante la cual las personas aprenden a cultivar hortalizas en espacios pequeños, lo cual ha tenido buena aceptación.
Además siguen produciendo queso, tortilla, haciendo conservas y deshidratando frutas y verduras, con la intención de aprovechar los recursos al alcance de la mejor forma posible, concluyó.