Rosa Alicia Luna V. Gómez, subdirectora general médica de ISSSTECALI, recordó que el asma es la enfermedad crónica grave más común en la infancia que se reconoce por la dificultad respiratoria aguda en respuesta a estímulos alérgenos.
Mencionó que dentro de los signos de riesgo en que un niño pueda desarrollar asma, se encuentra la frecuente exposición a elementos que puedan provocar una reacción alérgica como mascotas, polvo, polen, humo, entre otros; la presencia en varias ocasiones de infecciones virales; el padecimiento de dermatitis atópica o rinitis alérgica; la presencia de alergias en su familia y el abandono precoz de la lactancia materna.
Ante ello, el Instituto exhorta a su derechohabiencia a reforzar las medidas precautorias para evitar que los niños desarrollen esta enfermedad, entre las cuales está evitar tener mascotas, de contar con ellas es necesario bañarlas una vez a la semana y no permitir que entren al dormitorio del niño.
Evitar los peluches en la cama y/o productos que contienen plumas como almohadas y cojines; Lavar todas las sábanas y mantas una vez a la semana en agua caliente; Si es posible, quitar las alfombras y cortinas de su hogar.
Asimismo, procurar que el infante consuma abundantes frutas y vegetales, estos alimentos son capaces de mejorar la función del sistema inmunológico de los pequeños.
Es recomendable, también, incluir en la dieta de los niños alimentos bajos en grasa; No fumar en lugares sin ventilación y cerca del niño.
Algunos de los síntomas que puede presentar el niño relacionada con la enfermedad son: Ruidos al espirar el aire, tos, falta de aire, jadeos o sibilancias al hacer ejercicio; Accesos de tos prolongados, sobre todo nocturnos o que empeoran por la noche, no causados por un resfriado; Malestar general; Catarros de repetición y que tardan mucho en curar; Despertares nocturnos con tos; Inactividad, falta de ganas para participar en juegos o ejercicios que requieren esfuerzo físico.
La subdirectora general médica de ISSSTECALI mencionó que aunque el asma sea una enfermedad crónica, no tiene por qué tratarse de un trastorno que debilite de forma progresiva a los niños afectados, con las medidas preventivas necesarias y recibir el tratamiento adecuado por un especialista. Los niños asmáticos, pueden realizar una vida normal.