Es el sentir de los productores de flor del Valle de Maneadero, quienes así aprovecharon la visita del jefe del Distrito de Desarrollo Rural 001 de la Sagarpa, Reynaldo Magaña Magaña, para exponer su queja y pedirle que sea su interlocutor ante autoridades de la Conagua, para ver si cambian de parecer y rectifican su comportamiento.
Y es que, no solo a los productores de flor les impone cuotas sobre el aprovechamiento del recurso agua, también los horticultores enfrentan ese problema y no hay instancia de gobierno que ponga un alto a los excesos que comenten en la Conagua.
Ciertamente los pozos más cercanos a la franja costera acusan ya los efectos de la intrusión salina, debido al agotamiento de la cuenca que alimenta y abastece los mantos acuíferos, pero se impone el criterio de reducir el uso y no se ofrece alternativa de cómo remediar el problema.
Los mismos productores de flor han sugerido que, a fin de aprovechar ellos el agua tratada sin afectar a los productores de hortalizas, se delimiten zonas entre un cultivo y otro, para evitar que se contamine lo que se siembra para consumo humano directo, como las hortalizas.
Sin embargo, esta propuesta no ha tenido eco, porque no convence a los horticultores, cuyo mercado es la exportación hacia Estados Unidos y temen a las restricciones por cuestiones fitosanitarias que pudiera imponer el país comprador.
La otra alternativa que los mismos productores sugieren, es la inyección de las aguas tratadas a las cuencas alimentadoras de los mantos acuíferos, que son los arroyos de La Grulla y San Carlos, y mediante filtración natural se reabastecen los mantos acuíferos sin mayores riesgos para la agricultura, pero la parte gubernamental no responde a esas peticiones.(bpa).