El vicepresidente de nacional de Centros Cambiarios, José Manuel Ripa Wehber, explicó que las nuevas disposiciones transfieren las facultades de supervisión de los Centros Cambiarios que venía haciendo el SAT a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), referidas al artículo 95 Bis de la Ley General de Organizaciones y Actividades Auxiliares del Crédito, para la Prevención del Delito de Lavado de Dinero y el Combate al Terrorismo.
Indicó que no todos los cambios en las disposiciones les son favorables a su giro, toda vez que éstos implican el subir costos de operación, por lo que se están encontrando con dificultades para permanecer en este giro.
Recalcó que al final del proceso de cambio que viven los centros cambiarios cerrarán de un 25 a 30 por ciento, lo cual representan unas 150 casas de cambio, “lo cual servirá también para depurar al sector”.
De entre los cambios más significativos en la nuevas leyes, están que los centros cambiarios deberán tener sistemas automatizados que garanticen ser auditables, la integridad, disponibilidad y la confidencialidad de la información, ajustar sus estructuras internas, y cumplir con todas las disposiciones de carácter internacional.
También habrán de crear un comité de comunicación y control como órgano colegiado. Esta última es de las más difíciles ya que el generar un órgano colegiado cuando muchos de los afiliados, sus empresas son de carácter familiar, es decir con dos o tres personas por empresa en promedio.
Entre los requisitos está el que se tendrán que emitir reportes de transacciones en efectivo en dólares americanos, de operaciones relevantes y de las internas.
Los centros cambiarios continuarán identificando a los usuarios desde una cantidad igual o mayor a los quinientos dólares americanos, al solicitarles sus generales así como su actividad económica, género y lugar de nacimiento.