Los empleados cobraban entre 2,500 y 3,000 dólares por "pasar" pruebas de manejo prácticas y exámenes escritos sobre reglamentos viales del estado de California, ambos requisitos para obtener licencias de conductor o de conductores comerciales.
Los clientes de esos empleados ofrecían y daban sobornos para conseguir las ciencias.
Enfrentan los cargos de conspiración para cometer actos de corrupción y falsificación de documentos oficiales, y los empleados acusados enfrentan condenas de hasta 25 años de prisión.
Todos tienen entre 19 y 43 años de edad. Sólamente uno de los empleados acusados y tres de los conductores tienen nombres y apellidos en español, el resto son originarios del Medio Oriente y el norte de África.
Uno de los empleados reveló, por ejemplo, que una de las solicitantes de licencia de la que recibió sobornos manejaba tan mal en su prueba práctica de conducir que pensó que "va a matar a alguien" si sale manejando de esa manera a las calles de San Diego.
El empleado de todos modos le otorgó la licencia de conducir, según dijo, porque "necesitaba dinero en efectivo".
Y sin embargo recibió el soborno y puso una calificación aprobatoria para que la solicitante recibiera la licencia, indicó el subprocurador federal Joseph Orabona.
La procuradora Laura Duffy dijo que el método de corrupción pudo darse durante dos años, lo que implica que pueden haber otras personas involucradas que podrían enfrentar cargos más tarde.
En la investigación participaron el Buró Federal de Investigaciones (FBI) y el DMV.