En las urnas de color blanco estaban los restos de las hermanas Paloma Valentina y Ximena Martínez Navarro, de un año y un mes, así como un día de nacida, respectivamente.
"Les pedimos resignación por la madre, por ambas familias de las niñas y ponemos en manos de Dios a su padre ", expresó el prelado.
Las víctimas son hijas del agente ministerial Heriberto Martínez Delgado, quien luego de matarlas a balazos se dio un tiro que lo dejó moribundo un par de horas, hasta que falleció en las instalaciones de la Cruz Roja.
El párroco pidió a los familiares y a toda la comunidad resignación, así como no tener resentimientos en contra de nadie porque las pequeñas ya están con Dios.
"Aquí estarán para cuando quieren visitarlas y estar con ellas", dijo el sacerdote Víctor Ramírez.
De manera especial los nichos con las cenizas de las infantes permanecerán en la iglesia católica San Martín de Porres.
A la iglesia acudió la madre de las pequeñas, Paloma Navarro quien se desempeña como Secretaria de Acuerdos del Ministerio Público en Oriente, así como los padres del agente ministerial. Juntos dieron el adiós a Paloma y Valentina.
INVESTIGACIÓN INCONCLUSA
El subprocurador Estatal Contra la Delincuencia Organizada, Abel Galvan Gallardo comentó que hasta el momento se desconoce el móvil de los asesinatos.
De las pruebas de ADN que realizaron resultó que del agente “son sus hijas definitivamente. Había por ahí un rumor de si eran o no, sí son sus hijas”, aclaró.
Respecto a las pruebas de alcoholemia o uso de drogas hechas al cadáver del ministerial, el funcionario comentó “salieron negativos” y esperamos la esposa acuda a declarar “para que pronuncie algunos puntos que tenemos que dar a conocer”.
“Ya fuimos con familiares, vecinos y no ven nada raro en el policía”, concluyó.